SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

eLECCIONES EN PERÚ

La diplomacia de la mortadela parte 2

#Opinión: Estamos entendiendo que ni Colombia es el enemigo eterno y que Perú puede no seguir siendo el campeón del libre comercio regional

La mortadela de la diplomacia

La mortadela de la diplomaciaExpreso

Fernando Insua Romero
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En esta segunda parte de la diplomacia de la mortadela, estamos entendiendo que ni Colombia es el enemigo eterno y que Perú puede no seguir siendo el campeón del libre comercio regional; un mal cálculo de estos datos y podríamos pagar el costo.

En el norte por ahora Colombia define su elección con cifras que marcan tendencia. Iván Cepeda se mueve entre el 37% y el 44% de intención de voto, lo que le asegura prácticamente el paso a segunda vuelta. Del otro lado, la derecha aparece fragmentada: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella se reparten un bloque que, en conjunto, ronda entre el 40% y el 50%, pero sin consolidar una candidatura única.

El punto decisivo está en la segunda vuelta. Frente a Valencia, la elección se vuelve competitiva: su perfil le permite captar voto moderado y construir una coalición más amplia. Frente a De la Espriella, en cambio, la ventaja de Cepeda se amplía.

Un estilo confrontacional

Este rechazo hacia la candidatura de De la Espriella responde a su estilo confrontacional y a su tendencia a atacar incluso a candidatos de la propia derecha. A eso se suma una estética política que intenta replicar el modelo de Nayib Bukele sin adaptarlo al contexto colombiano. Esa imitación aspiracional —cada vez más común en América Latina— genera entusiasmo en sectores duros, pero rechazo en el resto del electorado.

Olvidando que detrás del modelo bukelista hubo una agenda integral-social no solo una narrativa de mano dura.

Así que la derecha colombiana no está perdiendo frente a la izquierda. Está perdiendo frente a sí misma. Y en Ecuador, ese error ya lo conocemos demasiado bien.

Al sur, Perú confirma otra lección. Las encuestas de Ipsos de abril de 2026 muestran escenarios de segunda vuelta con empates técnicos, como el de Keiko Fujimori frente a Roberto Sánchez, ambos alrededor del 38%, con un peso enorme del voto blanco, viciado e indeciso. Perú no está en una elección lineal. Está en una elección de rechazo. Y eso ya ocurrió en 2021, cuando Pedro Castillo ganó en segunda vuelta pese a no liderar cómodamente en primera.

Roberto Sánchez fue ministro del gobierno de Pedro Castillo y su candidatura se inscribe en esa misma tendencia de izquierda fuerte que representó el fenómeno de Perú Libre. Para unos, encarna la continuidad de la inestabilidad y para otros, mantiene vivo el discurso de representación del interior del Perú frente a las élites tradicionales limeñas.

En ese contexto, con un Perú inestable pensar que una escalada hasta militar con las disidencias de Colombia, actores irregulares en la frontera norte, podría servir para consolidar el frente interno o elevar la popularidad es un error de diagnóstico. No es 1995. No es el escenario de la Guerra del Cenepa. Hoy hablamos de conflictos asimétricos, difusos, sin objetivos claros ni salidas evidentes que permitan la unidad del país, solo se logra debilitar al propio Estado.

Basta revisar las encuestas regionales de aprobación presidencial: Ecuador ha dejado de figurar entre los liderazgos mejor posicionados. Con un frente interno frágil, cualquier tensión externa reduce el margen de maniobra.

Ecuador puede sostener su proyecto liberal de apertura de mercados sin necesidad de entrar en confrontación con sus vecinos, ya demostramos que somos claros en nuestra lucha contra el terrorismo, pero las relaciones exteriores no son un accesorio ideológico.

Cargar la responsabilidad en la ciudadanía es evadir la responsabilidad del Estado.

Y hay que decirlo con claridad. El Ecuador de los últimos años ha votado mayoritariamente hacia opciones de derecha. Ha elegido a un banquero, a un empresario y ha respaldado consultas populares alineadas con ese enfoque. No es un electorado hostil a esas ideas, si hoy hay desgaste, no es por rechazo del votante, sino por errores de gestión, prueba está la última consulta que tuvo un rechazo total. Cuidado: cargar la responsabilidad en la ciudadanía es evadir la responsabilidad del Estado.

Si Colombia consolida la continuidad del proyecto de Gustavo Petro y Perú entra a una segunda vuelta definida por el rechazo, Ecuador corre el riesgo de quedar aislado en su propio vecindario. Nada raro sería que termine rodeado por dos gobiernos de izquierda, uno al norte y otro al sur.

Por eso, acelerar una política clara de acercamiento con Perú, mientras mantenga su institucionalidad, se vuelve urgente. Y al mismo tiempo, intentar cerrar el frente colombiano, porque no podemos vivir eternamente en conflicto con nuestros vecinos y, para colmo, quedar atrapados ideológicamente en medio de ellos.

tracking