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Diario Expreso Ecuador

Democracia sí, pero que no estorbe

El Barómetro de las Américas 2026 revela un mayor apoyo a la democracia, pero advierte sobre la tolerancia a limitar controles al poder

El informe 2026 del Barómetro de las Américas advierte sobre la relación entre democracia, inseguridad y mayoritarismo en Ecuador.

El informe 2026 del Barómetro de las Américas advierte sobre la relación entre democracia, inseguridad y mayoritarismo en Ecuador.CANVA

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Esta semana, el Latin American Public Opinion Project (LAPOP), del Centro para la Democracia Global de la Universidad de Vanderbilt y el Instituto Kellogg de Notre Dame, publicó el informe 2026 del Barómetro de las Américas. Desde 2004 este proyecto mide con encuestas nacionales representativas cómo los ciudadanos del continente perciben la democracia y sus instituciones.

Ecuador no recupera el respaldo regional a la democracia

Aunque sorprenda, la primera noticia es buena. Después de una década de deterioro, el apoyo a la democracia en América Latina subió seis puntos y llegó al 65 %. El aumento atraviesa países, edades y niveles socioeconómicos y educativos. Colombia creció 12 puntos y Uruguay 11. Sin embargo, en Ecuador, el respaldo permaneció prácticamente igual.

Y es que el propio informe obliga a mirar esa noticia cautelosamente. LAPOP distingue entre apoyar la democracia y el compromiso con las reglas que la sostienen. Y ahí aparece la contradicción. En buena parte de la región, quienes dicen preferir la democracia también aceptan que un gobernante elegido pueda debilitar controles o considere prescindibles ciertas garantías. Eso es lo que el informe ha bautizado como mayoritarismo iliberal.

El riesgo del mayoritarismo iliberal

Ecuador resulta especialmente preocupante. Aquí, además de no haberse producido la recuperación regional en el apoyo a la democracia, el estudio encuentra una relación positiva entre este apoyo y el mayoritarismo iliberal. Parecería que no es que rechazamos la democracia, sino que la estamos entendiendo simplemente como el derecho de la mayoría a mandar.

Quizás el contexto nos ayuda a entenderlo. Ecuador tiene la mayor victimización por delincuencia de la región, 35 %, y la mayor percepción de inseguridad en el barrio, 63 %. Ante semejante miedo, la promesa de orden puede pesar más que las garantías básicas.

Pero ganar elecciones no convierte todo lo que hace el ganador en democrático. La democracia también exige límites al poder. Y creo que ahí está la advertencia del informe.

En América Latina vuelve a gustarnos la democracia. El problema es que a demasiados parece gustarles más cuando no les estorba.

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