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Diario Expreso Ecuador

Lo que aprendí del fútbol

El fútbol ecuatoriano evolucionó de romper límites mentales con Liga de Quito a transformar vidas y realidades sociales mediante Independiente del Valle

Liga elevó la vara y terminó de quebrar un techo mental al conquistar la Copa Libertadores y quedar segunda en el Mundial de Clubes. Ese legado lo recogió Michel Deller con Independiente del Valle.

Liga elevó la vara y terminó de quebrar un techo mental al conquistar la Copa Libertadores y quedar segunda en el Mundial de Clubes. Ese legado lo recogió Michel Deller con Independiente del Valle.Archivo Expreso

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Empecé a jugarlo a buen nivel desde muy joven. Pese a ser hincha de LDU, jugué en las formativas del Deportivo Quito y a los 15 años ya militaba en la Sub-20. Tuve una noción de lo que significaba el fútbol profesional, pues todos los jueves entrenábamos contra el primer equipo. Dos de mis excompañeros clasificaron al Mundial de 2002: Edison Méndez y Raúl Guerrón. Con esa gesta nuestro país rompió con aquello de jugar como nunca y perder como siempre. Años después, Liga elevó la vara y terminó de quebrar un techo mental al conquistar la Copa Libertadores y quedar segunda en el Mundial de Clubes. LDU, representando al Ecuador, demostró que aquí se podían lograr cosas extraordinarias a pesar de todas las dificultades. La hazaña no habría sido posible sin la mentalidad y la visión de Rodrigo Paz, quien condujo a su equipo hacia la excelencia administrativa y deportiva. Esa forma de ser y de hacer se derramó hacia la dirigencia, el cuerpo técnico de Edgardo Bauza y cada jugador. Liga se enfrentó a la historia, a los prejuicios, a sus propias limitaciones. Superó todos los obstáculos y hoy suma cinco títulos internacionales. 

Transformar al país es perfectamente posible

Ese legado no lo recogió un equipo tradicional sino Michel Deller e Independiente del Valle. Un equipo prácticamente nuevo, con una estructura moderna y un proyecto serio, que convirtió la formación deportiva en una poderosa herramienta de transformación social. En el Valle de los Sueños se forman alrededor de 300 hombres y cerca de 100 mujeres de entre 12 y 17 años. Reciben educación de calidad, vivienda, entrenamiento de alto rendimiento, cuatro comidas diarias, atención médica y psicológica. Varios clubes europeos fichan jugadores de esta cantera, que es hoy una de las mejores del continente. La mayoría de los talentos de IDV provienen de la Costa, que es también la región más golpeada por la violencia. Para un adolescente, entrar al Valle de los Sueños es canjear una realidad muy dura por la oportunidad de acceder a una vida que parecía imposible. Así ha evolucionado nuestro fútbol: pasó de romper límites mentales a transformar realidades sociales.

Del fútbol aprendí que la pasión es apenas el comienzo. El talento necesita mentalidad. La mentalidad necesita estructura. La estructura abre las puertas a la excelencia. Cuando esos elementos se ponen en orden, no solo se pueden ganar copas, sino transformar un país.

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