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Diario Expreso Ecuador

 

Ricardo Arques: ¿Qué ha pasado, presidente?

...sucede que no en todo el mundo el crimen causa millares de víctimas por el narcotráfico, ni el ruido de las balaceras imprime angustia

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Los discursos ante la Asamblea de Naciones Unidas suelen ser buenos para coleccionar lindas fotos. Los contextos generales los convierten en temarios fabricados sobre grandilocuencias de poca sustancia. El presidente Lasso, por ejemplo, dijo allí, en su comparecencia del pasado día 20, que Ecuador es el “tercer país que más droga incauta en el planeta”, y que el crimen organizado no es un problema exclusivo de aquí, “sino un problema del mundo”. Tiene razón, aunque sucede que no en todo el mundo el crimen causa millares de víctimas por el narcotráfico, ni el ruido de las balaceras imprime angustia y parálisis entre sus gentes decentes.

La seguridad tiene dos fechas trascendentales en nuestra historia reciente. La primera es en enero de 2018, cuando el edificio policial de San Lorenzo, en Esmeraldas, sufrió un brutal atentado con coche-bomba. El hecho supuso el primer pulso del narco lanzado al Estado y el primer autoexamen en el propio Estado para evaluar con qué músculo podía enfrentarlo. A Lenín Moreno, entonces presidente, le salió una fea radiografía de situación: primer atentado terrorista en Ecuador, territorio fronterizo con países productores de cocaína, economía dolarizada apetecida para el lavado de dinero, corrupción en todas las esferas de las administración, miles de kilómetros de fronteras y costas sin vigilar, policías y militares desconectados, sin coordinación ni mando único de inteligencia.

La llegada de Guillermo Lasso a Carondelet trajo la segunda fecha trascendente, en octubre de 2021. Que el recién estrenado secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, eligiera Ecuador como primer punto de parada en su primera gira por América Latina hacía presumir un éxito de nuestra diplomacia, y presagiar a la vez un pacto de férrea colaboración gringa contra el narco al estilo del Plan Colombia. Aunque los discursos oficiales hablaron de mercados y democracias, ¿qué otro interés podría tener EE. UU. salvo el de cortar en origen su problema de consumo interno? Ha pasado el tiempo y entre la desesperanza de San Lorenzo y la ilusión de la visita de Blinken las cosas han ido a peor. ¿Qué ha ocurrido, señor presidente? ¿Por qué no tenemos socios todavía en esta cruzada? No conocemos cómo sentirá el mundo el crimen organizado al que aludió en la ONU, sí sabemos cuánto lo sufrimos aquí y que solos jamás lo venceremos.

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