Columnas

Lucha contra las drogas

"Si no defendemos ahora a nuestros hijos y no luchamos por su futuro, no mereceremos su respeto. Seremos juzgados por la historia"

“Las drogas son enemigas del futuro y la esperanza y cuando luchamos contra ellas, luchamos por el futuro”. Bob Rilley. Ecuador no es ajeno a esta maldición; el consumo de drogas está ganando la batalla, trayendo miseria humana, inseguridad ciudadana y desvalorización de nuestros hijos. Es necesario que el nuevo gobierno incluya este problema como punto principal de su programa y le declare una verdadera guerra, direccionada en varios frentes. 1. Lucha sin cuartel contra el microtráfico que inunda las calles, que abastece de droga especialmente a niños, niñas y adolescentes, provocando su degradación y adicción mediante tácticas descalificadas, que traen inseguridad, generando todo tipo de delitos, utilizando el sicariato en su guerra territorial de distribución. 2. Rehabilitación efectiva mediante creación de los centros públicos que sean necesarios, a lo largo y ancho del país, que den apoyo de vida, médico y psicológico a los chicos que hayan caído en el infierno del consumo; y que no se los abandone en el chiquero de la miseria y la desesperación. 3. Nunca más la criminal tabla para permitir el consumo, porte y posesión de droga, tabla provocadora de descomposición social, que permite el consumo señalando, desvergonzadamente, límites para niños, adolescentes, estudiantes universitarios; límites que son la perfecta pantalla para que los microtraficantes puedan portar la droga para su comercialización. Exigimos cero tolerancia para el porte de drogas en nuestro país. 4. El deporte como política de Estado, dirigido por personas con verdadera visión y experiencia, será la mayor prevención del consumo, reiniciando las competencias intercolegiales y universitarias, provisión de canchas, apoyo a centros de alto rendimiento y a nuestros deportistas en sus participaciones internacionales, para que se conviertan en modelos a seguir por nuestros jóvenes. Luchar contra las drogas es luchar por la vida, contra la declinación de la voluntad, el abandono del esfuerzo y la aceptación de la derrota. Si no defendemos ahora a nuestros hijos y no luchamos por su futuro, no mereceremos su respeto. Seremos juzgados por la historia.