Paralizados andamos

  Columnas

Paralizados andamos

Desde la madrugada del lunes los manifestantes se hicieron notar cerrando varias vías estatales, suspendiendo el tráfico vehicular

Más de un año de Guillermo Lasso en el poder y quien fuera aplaudido en su momento por una eficiente y bien estructurada campaña de vacunación, pareciera que luego de tan importante gestión todo se vino cuesta abajo, pues haber hecho oídos sordos a un sinnúmero de problemáticas a nivel nacional, ha causado la indignación de una buena cantidad de ecuatorianos que decidieron empezar esta semana un paro nacional indefinido (con la Conaie de abanderado), para ver si de esta manera son escuchados. Desde la madrugada del lunes los manifestantes se hicieron notar cerrando varias vías estatales, suspendiendo el tráfico vehicular.

El encarecimiento de la vida por la subida de los combustibles, el desabastecimiento en la salud y los problemas de toda una vida en la educación, terminan siendo siempre la gota que derrama el vaso de la inconformidad del pueblo. Un diario vivir de carencias y dificultades que tarde o temprano terminan colmando la paciencia de quienes trabajan duro, de sol a sol, sin recibir lo justo. Y marchan los mismos de siempre, los invisibilizados por los gobiernos de turno, quienes no reciben lo que por derecho merecen; gente pobre, trabajadora, que desea un mejor futuro para los suyos. Marchan porque es la única manera de ser tomados en cuenta. Pero el problema de los ecuatorianos es que no sabemos marchar pacíficamente; quemar llantas y cerrar carreteras no evoca paz. Es más, reaccionamos como lo hacen los niños pequeños al no recibir lo que quieren, con una buena rabieta, destruyendo lo que encontramos a nuestro paso, sin conseguir más que una nalgada y una soberana regañada.

Y en medio de tanto fervor entre 'los buenos y los malos', se idealizan falsos salvadores que aprovechan la coyuntura para tratar de entrar en la palestra política, quienes a la hora de llegar al poder terminan cometiendo los mismos errores de todos los políticos y olvidando a quiénes se deben. 

Entre los resultados del paro nacional nos quedan pérdidas económicas, pérdidas de tiempo, ningún cambio sustancial en beneficio de los desfavorecidos y un nuevo político que surgió del alboroto y que será transformado por las argucias del poder. La misma historia de siempre.