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Diario Expreso Ecuador

 

Mi despedida

Y como no somos permanentes en nuestras vidas tampoco lo somos en aquello que nos mantiene activos...’.

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“Hay que saber que en esta vida todo tiene su comienzo y todo tiene su final”, advertía uno de esos boleros cantados por Elvira Ríos, María Luisa Landín y Toña la ‘Negra’, entre otras; es decir que los seres humanos no somos eternos como los dioses en los que hemos creído y a los que hemos rendido culto desde la época de las cavernas. Y como no somos permanentes en nuestras vidas tampoco lo somos en aquello que nos mantiene activos para, además, ganarnos el sustento con el esfuerzo de nuestras mentes y el sudor de nuestras manos.

Digo lo que acabo de decir porque este es el artículo que se puede calificar como de “despedida”, ya que viene apareciendo por décadas en este mismo medio, desde que en vez de mi nombre usaba el seudónimo Fray Lucho, refiriéndome, por supuesto, al gran poeta de la literatura española que, después de haber estado ausente de la cátedra por los años que lo tuvo encarcelado la Inquisición por sus traducciones de la Biblia, para empezar la cátedra ante sus alumnos exclamaba: “Como decíamos ayer…”.

De la mano y de la entrañable amistad de Galo Martínez Merchán fui traído desde La Razón, diario en el que trabajé (también gracias a la invitación de Galo) por cerca de ocho años, y así fui el primer editor de Diario EXPRESO y el autor de varias columnas de la página editorial. Y he hecho, por tanto, el comentario de los gobiernos que desde los años 70 del siglo anterior, que comenzó con la dictadura militar de Bombita y que continuó con regímenes democráticos o “prestados” (lo digo por los mandatarios que fueron destituidos y por quienes completaron sus etapas interrumpidas) y con diversas acciones políticas, entre ellas el acuerdo de paz con el Perú, la dolarización, el Taurazo, los cinco días presidenciables de Rosalía, los millones que han desaparecido misteriosamente de las arcas públicas, los golpes de Estado, entre otros.

Termino esta despedida como en el primer párrafo, esta vez con la pluralizada letra de otro bolero de esas mismas épocas: “No les digo adiós, les digo hasta siempre”.

Y como “lo que se hereda no se hurta” estamos seguros de que la nueva dirección del diario seguirá en la misma línea de honradez, certeza e imparcialidad en la información y el comentario que ha caracterizado a EXPRESO.

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