Diana Acosta-Feldman | Hezbolá en Ecuador
Parece que este grupo lleva años operando en silencio. ¿Cuántas células durmientes o activas hay en nuestro territorio?
Todos los días hay tanto que decir en Ecuador sobre temas tan variados como controvertidos, que provocan una vorágine que se lo traga todo. Pero hoy quiero detenerme en algo particularmente peligroso, a lo que pocos le han dado la importancia que se merece.
La semana pasada, el ministro del Interior confirmó la aprehensión de un sirio, presunto integrante de Hezbolá, y yo no me detengo en eufemismos: Hezbolá es una organización terrorista, fanática y antisemita, calificada como tal por los Estados Unidos, la Unión Europea y otros organismos internacionales.
En medio del ruido cotidiano del toque de queda y de los allanamientos, esta noticia pasó desapercibida, pero no es un hecho menor: es una alarma geopolítica que no podemos ignorar.
Estas células se riegan por el mundo para activarse en el momento en que lo necesiten, mediante ataques contra lo que consideren su objetivo. La erradicación de este tipo de grupos, así como de sus aliados, debe ejecutarse sin contemplaciones. Hezbolá no es una facción política; es una maquinaria criminal de ideología fanática cuyo odio al pueblo judío es fundacional. Y estos fanáticos, con presupuesto multimillonario, agenda criminal y una red global de terroristas, tienen sus ojos puestos en el mundo. Ecuador no escapa a ellos.
Las autoridades confirmaron que en el 2005 el aprehendido fue detenido por liderar una red de narcotráfico que movilizó millones de dólares para financiar a Hezbolá y que fue liberado en el 2012 bajo medidas cautelares. Parece que este grupo lleva años operando en silencio y la pregunta es: ¿cuántas células durmientes o activas hay en nuestro territorio? Mientras tanto, una mujer es detenida en un centro comercial de Guayaquil con 40 explosivos.
Aplaudo las declaraciones del ministro del Interior al afirmar que: “No toleraremos terroristas en el país”, pues los tentáculos del fanatismo y del terrorismo organizado deben ser aniquilados en nuestra nación; no podemos permitir que estos criminales encuentren aquí un lugar propicio para expandir el odio y el terror que su ideología profesa y practica.