Jaime Izurieta | El ballet de la vereda
La ciudad es el agregado de millones de actos individuales de construcción urbana
Diseñar un proyecto urbano es una experiencia casi extraterrestre. La conciencia de que tus ideas sobre el uso del espacio van a materializarse en lugares reales, en un sitio que no existe hasta que lo imaginas, te devuelve a la tierra de golpe.
Un momento clave en el proceso es encontrar el argumento correcto para quienes toman las decisiones. Cuando llegó esa pregunta, no recurrí a una presentación impecable en sala de directorio. Llevé al equipo ejecutivo completo a una tienda de barrio, a media cuadra de la oficina.
Sentados en una endeble banca plástica frente al local, pude explicarles en tiempo real el “Ballet de la Vereda”, de Jane Jacobs. Conversamos con transeúntes. Compartimos una cerveza con obreros en receso. Pasamos un delicioso cuarto de hora bajo un toldo desvaído donde incontables personas habían buscado refugio del sol de la tarde.
Cuando se levantaron de esa banca, lo entendieron: el poder descomunal de las acciones sencillas con que los individuos aportan a la vida urbana. Entendieron que el lugar no se crea en un estudio de diseño. Se construye cada día cuando un generoso tendero decide arrastrar una banca plástica hasta la vereda o una frutería saca cajas de productos al sol. Esa magia no se puede planificar ni diseñar. Debe surgir orgánicamente o no sirve de nada.
El ‘placemaking’ nace del proceso de crear un espacio con capacidad de congregar, de ser el núcleo desde el que se edifica una comunidad. Uno de sus principios: no puede diseñarse de arriba hacia abajo.
Jane Jacobs y William H. Whyte lo entendieron antes que nadie: la vida urbana no es un monolito sino una agregación caótica de momentos fugaces, decisiones individuales y actos espontáneos. Las ciudades no avanzan hacia una meta planificada; dan pequeños golpes de timón que al fin del día, suman. Y es la suma de cada decisión y norma no escrita lo que moldea la economía local de maneras que ningún plan maestro ni ordenanza jamás podría lograr.
La ciudad es el agregado de millones de actos individuales de construcción urbana. El ‘placemaking’ es lo que hacemos cada día cuando nos levantamos y trabajamos para que nuestra ciudad sea un lugar mejor.