Cocineros de la verdad
La verdad no necesita ni una pizca de sal.
Cuando se cuenta la verdad y solo la verdad, y esta cuenta con todo su peso y toda su fuerza, no necesita ser exagerada, tergiversada, cacareada ni pautada para hacer más ruido.
La verdad, por sí sola, es suficiente. Entonces, cuando hay que aderezarla, surge la pregunta de ¿cuánto de esto es verdad y cuánto es adorno?
La divulgación de la verdad cumple un propósito democrático y justo. La verdad es determinante para el desarrollo de las sociedades y su búsqueda es uno de los pilares del periodismo. Esa verdad, que muchos pelean como suya, solo se ampara en acciones, en hechos, en situaciones y en seres humanos que la interpretan a su conveniencia. Y, en el ejercicio diario, siempre hay contrapesos que llevan a un periodista al equilibrio.
El problema es que las verdades no son tales solo cuando nos gustan.
Y cuando son incómodas, aburridas o incompatibles con nuestros intereses, las sazonamos con sensacionalismo y terminan siendo dañinas para todos.
Soy demócrata desde que nací. Así me criaron, he vivido dictaduras en Chile, en Perú y en Ecuador. Es casi natural que el circo me haga dudar de las supuestas verdades.
Siempre se habla de la relación entre el ser y el parecer cuando nos referimos a los seres humanos, y considero que en el periodismo es tan importante el fondo como la forma.
El fondo puede ser serio y conllevar a la reflexión o a una revelación, pero cuando las formas no se cuidan, terminan siendo más amarillismo.
Si hay que adornar algo, calificar a las personas, mentir para obtener más crédito o simplemente cambiar el contexto para un beneficio particular, esa no es la verdad. Es manipulación y morbo.
¿Y a quién le sirve ese morbo? ¿A quién beneficia?
No sabemos, pero la verdad se practica por una única razón: contar una realidad.
Cuando los condimentos adornan la verdad o la superan, ya no es una revelación o investigación, es un misil dirigido con algún interés que siempre termina por conocerse. La verdad no necesita ni una pizca de sal.