Byron es la víctima
¿Todavía existen quienes dudan de que Byron Castillo es una víctima más del sistema corrupto e inoperante de este país?
¿Todavía existen quienes dudan de que Byron Castillo es una víctima más del sistema corrupto e inoperante de este país? ¿Todavía alguien quiere tratar de justificar el pésimo manejo de la Federación Ecuatoriana de Fútbol?
Decir pésimo es ser amable, porque varias investigaciones realizadas demuestran que, desde 2016, cuando Byron tenía 18 años de acuerdo con los argumentos del TAS, ya existieron denuncias y “recomendaciones” de diversas instituciones para revisar los casos de suplantación de identidad y hasta de trata de menores. Ha sido una seguidilla de sucesos que fueron tratados a la ligera o “solucionados” con corrupción. Es una lástima que, cuando se trata de fútbol, nos tapamos los ojos, los oídos y callamos. Jamás asumimos la responsabilidad de pedir explicaciones porque “es fútbol”. Y, como el fútbol es pasión, si alguien cuestiona cualquier cosa relacionada con él es un mal ecuatoriano.
De ser cierto lo que revela el TAS, es un terrible precedente que un jugador como Byron no pueda cumplir su sueño por causa de irregularidades. ¿Cómo podría un adolescente que empieza a despuntar en el fútbol hacer de todo para suplantar su identidad? ¿Quiénes estuvieron y están detrás de esto?
Y aunque en Ecuador todo se olvida y casi siempre un escándalo cubre a otro, no debemos allanarnos a que el TAS lance su veredicto y que el más perjudicado sea Byron Castillo. ¿Cuándo van a rendir cuentas todos los responsables?
Byron es la víctima de un sistema corrompido en el que reina la impunidad. Un sistema en el que el juez de turno falla a favor, pero cuando se tiene que defender un dictamen internacional se esconde. La corrupción está enraizada hace rato, pero cuando toca fibras sensibles, como el fútbol, no solo se hace caso omiso sino se olvida. Esto es el reflejo de lo que somos, de lo que realmente nos importa.
¿Cómo se defiende lo demás? ¿Cómo resolvemos los miles de problemas que tenemos en el país si un escándalo internacional no nos mueve ni un pelo? ¿Cómo pedimos justicia en los casos de corrupción sobre petróleo, mineras o hidroeléctricas? ¿Cuándo despertaremos? ¿Cuándo nos daremos cuenta de lo que nos estamos jugando?