Ella
Ellie tiene el mundo por delante, me mira con ternura, me dice que me ama
Ellie, mi hija mayor, cumple 13 años mañana. Será uno de los días más lindos de mi año, porque eso me propuse desde que fui mamá: que cada cumpleaños de mis hijos sea especial. No sé cuánto tiempo los tenga conmigo, ni cuánto más estaré a su lado, y haré que cada día cuente.
Mis hijos fueron deseados, como deben ser todas las maternidades. Me costó muchísimo embarazarme de Ellie, después de cuatro años y algunas pérdidas. Y acá está ella: libre, plena, soñadora, cuestionadora.
Confieso que he incentivado a mis hijos a seguir más sus convicciones que las reglas que les son impuestas. A reconocer que siempre tendrán opciones, a escuchar su voz y defender su libertad. Hoy más que nunca siento que mi responsabilidad como mujer es criar seres humanos que respeten a todos, que no se limiten por lo que piensa una persona, así sea yo.
Ellie me pregunta sobre todo, lee y saca sus conclusiones. Ellie investiga y me da su opinión, pregunta, responde y también calla porque sabe que en el silencio también se encuentran respuestas. Es mi maestra, mi cable a tierra, es la niña que me hace salir de la burbuja y pensar en las miles de niñas que no tienen opción, que son víctimas de un Estado que las olvida y de un presidente que las ignora.
Ellie tiene el mundo por delante, me mira con ternura, me dice que me ama porque -a diferencia de lo que muchos puedan pensar- demostrar amor no nos hace débiles, al contrario nos llena de fuerza. Sabe que no todas las niñas tienen el privilegio de recibir educación y protección, sabe que el mundo no es solo lo que ella puede ver: que hay realidades que son tristes, aberrantes, injustas, pero existen.
Ellie mañana cumple 13 años y, además de agradecerle al universo por haberla puesto en mi camino, le agradezco a ella porque ha sido mucho más que amor: ha sido vida. Porque es mentira que nosotras les damos la vida a los hijos. Son ellos quienes la llenan a diario.