Gobernar en territorio

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Gobernar en territorio

Gobernar en territorio buscando soluciones de largo plazo y no fórmulas populistas, es la única forma de desactivar la bomba social y por lo tanto, enorme prioridad

Lasso entró a gobernar con una serie de bombas que estaban a punto de estallar. La única que estuvo en su radar y frente a la cual actuó de manera eficiente, fue la crisis de salud provocada por la pandemia. El plan de vacunación, sin embargo, distrajo de manera inexplicable al Gobierno de otras mechas encendidas desde los tiempos de Moreno: la crisis carcelaria y la guerra que el crimen organizado cocinaba para poner patas arriba a la sociedad, aprovechando el profundo descontento social. Las alertas eran evidentes: Octubre de 2019 y las masacres carcelarias debieron bastar para que el Gobierno comprenda cabalmente el desafío que tenía que afrontar. Pese a sendas advertencias, al poder le estallaron esas bombas en la cara y la factura es tan grande, que ahora toda la sociedad la debe pagar.

Las tormentas provocadas por la pandemia, la crisis de seguridad y el escenario político han impedido que el Gobierno tenga plena conciencia de los problemas de la ruralidad. Ya sea por su formación, por su experiencia política o por su visión de país, Lasso cuenta con pocos o ningún cuadro de peso que realmente comprenda las dinámicas de la organización social. Entre muchas lecciones que dejó el reciente paro nacional, una gran alerta se enciende desde la ruralidad: el país históricamente olvidado se enciende por agitadores que buscan el caos. Movidos por la frustración de quien ya no tiene nada que perder, los sectores marginados pierden su fe en el sistema democrático y pueden quemarlo todo si el Estado no responde de manera definitiva al clamor popular.

¿Qué hacer?

Desde el territorio, hay que gobernar.

Lasso debe incorporar ministros que no solo sean buenos administradores del aparato público, sino que tengan experiencia política, sentido de la urgencia y comprendan las dinámicas del tejido social. Desde ahí, ese equipo debe asumir como prioridad la solución de los problemas de la gente, operando desde el territorio y no desde la distancia que ofrece una oficina burocrática en la ciudad. Gobernar en territorio buscando soluciones de largo plazo y no fórmulas populistas, es la única forma de desactivar la bomba social y por lo tanto, enorme prioridad.