La cámara oculta que tostó a Glas

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La cámara oculta que tostó a Glas

Cortázar, quien grabó de manera secreta los videos, es claramente el eslabón más débil de la cadena de involucrados

El ex vicepresidente no tuvo una buena semana. Su ya desgastada credibilidad sufrió un golpe letal: una cámara oculta lo muestra delinquiendo, con su voz y su cara inmortalizadas en un video realizado en 2014. El periodista Arturo Torres no pudo elegir un mejor momento para publicar el material, ya que son estos los tiempos elegidos por Jorge Glas para envestirse de víctima y héroe. En dos días, Torres tumbó el relato victimista que Glas y su organización cocinaron durante cuatro años.

¿Qué es lo importante ahora?

Del correísmo y de la política en general, cabía exigir una investigación transparente. La reacción de UNES sin embargo, fue la esperada: desacreditar a Torres llamándole odiador, acusándole de manipular el contenido de los videos y 'denunciando' que trabaja para la CIA. Reacción predecible, llena de lugares comunes, falaz y digna de un niño de primaria emperrado. Tendrán que asumir el costo de defender lo indefendible. Una vez más, perdieron la oportunidad de hacer las cosas con decencia.

Cortázar, quien grabó de manera secreta los videos, es claramente el eslabón más débil de la cadena de involucrados. Por esa condición, es muy probable que a esta altura haya sido intimidado. Su aparición pública muestra a una persona con el lenguaje corporal de alguien asustado. Sus argumentos son torpes: no niega la veracidad del material, pero insiste en que lo que muestran los videos, no es lo que los videos muestran. Cortázar perdió la oportunidad de enviar un mensaje de cooperación a las instituciones para llegar a la verdad. Decidió así, ponerse al lado de Glas.

Queda por ver qué hacen instituciones como la Fiscalía o la Asamblea (Villavicencio ha hecho algunos anuncios interesantes). Sin embargo, quienes no deben desperdiciar esta oportunidad para actuar con decencia, son los ciudadanos que por cualquier motivo han creído el relato victimista de quien claramente le ha mentido al país. Convengamos algo esencial: quien utiliza el poder para su propio beneficio no es ningún héroe y quien ha sido sentenciado por corrupción, no representa el tipo de liderazgo que Ecuador necesita.

Este debería ser ya, asunto zanjado.