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Diario Expreso Ecuador

Ultraderecha

Sesgo mediático en la política latinoamericana: se etiqueta de ultraderecha a José Antonio Kast o Javier Milei, pero se omite el radicalismo de la izquierda

En la política latinoamericana, cualquier cosa que no sea de izquierda, o de derecha ‘light’, es “ultraderecha”.

En la política latinoamericana, cualquier cosa que no sea de izquierda, o de derecha ‘light’, es “ultraderecha”.Archivo Expreso

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Con el eventual paso a la segunda vuelta del peruano López Aliaga, como con la posesión en la presidencia de Chile de Kast, nuestra prensa reeditó los calificativos de “ultraderechista”, que se sumaron a los de “ultracatólico” y “ultraconservador”. Igual que a Roberto Sánchez, contendor de López, a la derrotada candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, afiliada a esa organización totalitaria, no solo que no se la tildaba de esa manera, sino que a su coalición se la señalaba como “centroizquierdista”, pese a estar integrada con partidos a los que la prensa no se atrevió, ni por asomo, a calificar como de extrema izquierda, como el Frente Amplio del improvisado Boric, que, en la jefatura del Estado pensó que seguía siendo dirigente estudiantil, de esos que, para variar, nunca se gradúan. Es que quemar medio Chile en el, románticamente, llamado “estallido (anti)social” no califica para ultraizquierda. Que no hayan logrado el objetivo de cambiar la Constitución de 1980 por un bodrio peor que la nuestra de Montecristi, que obtuvo un rechazo del 62 %, no hace que los salientes ‘gobernantes’ (más parecidos a pasantes) no sean de extrema izquierda. Que la ahora casi inexistente Democracia Cristiana haya intentado lograr algún carguito en la derrotada coalición de izquierda, no hace de esa alianza electoral de ‘centro’, menos aún cuando el propio expresidente Frei se apartó públicamente de ese grupo.

Para no ser 'ultra' hay que ser tibio

Al parecer, cualquier cosa que no sea de izquierda, o de derecha ‘light’, es “ultraderecha”. Entonces, hay que tener estilo vacilante, indeciso y entreguista (Piñera cedió a Chile a la delincuencia disfrazada de protesta en 2019) para no ser ‘ultra’. Hay que ser tibio o ‘término medio’, como Macri o Lasso, para no ser ‘extremo’. Pero si solo falta decir que Milei es conservador y ya estamos. Al boliviano Rodrigo Paz no se lo califica de ‘centrista’ sino de “derechista”, pese a que no lo es, solo por presentarse a elecciones frente al fracaso Evo-Arcista (con el tongo de que ambos eran opositores mutuos), tal como pasa con Daniel Noboa. Desconocer elecciones, como la hondureña Castro, o arreglarlas, como el venezolano Maduro o la gerontocracia nicaragüense de los Ortega, debe ser democrático, como, directamente, no hacer elecciones competitivas al modo cubano (Corea del Norte también tiene ‘elecciones’). Pero ellos no son “ultra” nada.

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