Vivir en solidaridad
recisamos conciliación en todos los territorios habitables
El contexto inflacionario que sufre la ciudadanía de todos los continentes demanda el reforzamiento de las instituciones laborales, en especial el salario mínimo y la negociación colectiva, lo que requiere un activo diálogo mutuo y permanente, si en verdad queremos avanzar en el cierre de brechas laborales y no retroceder. Lo mismo sucede con la capacidad de ser solidario, nos exige mayor escucha, para saber ayudar. Cuando falta el intercambio de pareceres y todo se mueve en un mercado de intereses, nada se reconstruye ni se libera. La pobreza más grande radica en este aluvión de incertidumbres que padecemos. En consecuencia, hay una labor prioritaria pendiente de realizar, : trabajar por lo armónico, antes de que las guerras se globalicen y nos muestren sus garras destructivas. Hemos de superar todos estos fanatismos generadores de contiendas inútiles, que lo único que hacen es que las llagas del hambre y la pobreza persistan. Precisamos conciliación en todos los territorios habitables. Las naciones necesitan crecer en quietud. Volvamos a rehacer y renacer como familia. Restauremos los vínculos. La mayor pobreza es sentirse solo, abandonado por los suyos, sin amor alguno y con el desasosiego de no tener donde abrazarse en el campo de batalla. La vida es lucha diaria que nos requiere vivirla en solidaridad.
Víctor Corcoba