Sonido de libertad. Vayamos a verla
Vistámonos de valor y conciencia, y vayamos a verla
La película Sonido de libertad, en cartelera en cines ecuatorianos, ha dejado más de $ 180'000.000 en taquilla, revelando un mercado afín a sectoress ultraconservadores y religiosos del mundo, y se liga de manera peculiar con nuestro país. Basada en hechos reales,narra la historia de Tim Ballard, agente de Estados Unidos, cristiano, que deja su puesto para dedicarse a rescatar niños víctimas de la trata de personas, y pone al descubierto la oscuridad del tráfico de menores en Latinoamérica. Explica la forma en que los niños son raptados a base de engaño o fraude y abuso de autoridad. Ver la película podría ayudar a proteger a los niños del mundo. Debemos crear conciencia de que la trata de personas existe en Ecuador. La ONG del agente Ballard (OUR) dio la voz de alerta de que en Canoa (Manabí) operaba una red de pedófilos, como la que la película muestra. Él viajó a nuestro país y participó en el operativo liderado por la Policía local, que en junio de 2022 arrestó a pedófilos en una casa-hotel que habrían construido para esclavizar sexualmente a niños, y venderlos. Los criminales organizaban ‘fiestas infantiles’ para atraer a niños de siete a 12 años. Ahí, los niños se bañaban desnudos, recibían alimentos, caramelos, juguetes y dinero en efectivo. Varias víctimas dijeron haber sentido mareo luego de tomar un “batido especial” que les brindaban. El proceso judicial recoge versiones según las cuales a los niños les rociaban con espuma los genitales. Ofrecían hasta $ 100 por sexo oral y los animaban a llevar a otros amigos con el pretexto de jugar con consolas de videojuegos. Ballard ha alertado también sobre la ‘doctrina’ que la red de pedófilos promueve: separar a los niños de los padres (a estos los presenta como mala influencia), sexualizar a los niños y permitirles acceso a pornografía; sacar a Dios de la educación: los principios y valores cristianos les estorban; permitir el consentimiento ilimitado en niños (cambios de género antes de la pubertad o los 12 años, sin aprobación de sus padres), etc. La película sería un instructivo para proteger a los niños de la trata de personas. Vistámonos de valor y conciencia, y vayamos a verla.
Estela Zea