No más salvajes deshumanizados
El mundo pandémico se resiste a compartir la vida con salvajes porque no es lógico ni normal
Mientras el corazón tiene latidos la persona vive pero hay seres inhumanos que solo odian y envidian. Ahora el corazón les permite existir pero viven en calidad de salvajes selváticos (sin Dios ni ley). El mundo pandémico se resiste a compartir la vida con salvajes porque no es lógico ni normal. El planeta ambiciona un mundo en que los humanos se humanicen más y quienes son humanoides se conviertan en seres racionales, dejando su deshumanizada vida al margen. Anhelamos un mundo sin inmundos, que hoy tiene déficit evidente de humanismo y decencia, y superávit de inmorales a quienes ni la pandemia los atemoriza.
Eduardo Jiménez