Más obras y menos ataques a los animales
Cuando las nietas le reclaman por la mala intención descubierta y por dejar las puertas abiertas, simplemente agarra la Biblia y dice: “El señor me protege”
Muchas personas usan su religión como el escudo del Capitán América para cubrir actos fuera de todo contexto. Soy animalista de corazón y obra pero mi credo es fe y obras.
Donde viven parte de mis ahijados hay una gata negra. Existe otra persona que también alimenta a gatos, pero le tira piedras para espantarla debido a su color negro. Esto es una clara muestra de racismo y oscurantismo, pues estigmatizar a los animales negros como portadores de mala suerte lo único que logra es sufrimiento y exclusión para la mascota. Si hablamos de mala suerte, el perjudicado en esta historia es el gato, por encontrarse con la persona equivocada que le tira piedras sin razón, pero anda con el Jesús en la boca. Otra persona que es evangelista en cada ocasión que visita la casa de su hija muestra coraje porque su hija adoptó una perra mestiza, teniendo un perro de raza. Durante su estadía no pierde oportunidad de sacar a la perrita simulando dificultad motriz, dolencia que desaparece por arte de magia cuando la perrita está lejos de ella. En su afán de deshacerse del animal, deja las dos puertas abiertas: la de la sala y el jardín, sin importarle el auge delincuencia que existe en la ciudad. Cuando las nietas le reclaman por la mala intención descubierta y por dejar las puertas abiertas, simplemente agarra la Biblia y dice: “El señor me protege”.
Ing. Isabel de Cordovez