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Diario Expreso Ecuador

El Niño en Ecuador: Guayaquil se prepara para fuertes lluvias e inundaciones

El fenómeno de El Niño podría impactar con fuerza a la costa ecuatoriana, aumentando las lluvias, los caudales y la sedimentación en Guayaquil

Las alertas por El Niño exigen acciones concretas más allá de anuncios oficiales.

Las alertas por El Niño exigen acciones concretas más allá de anuncios oficiales.ARCHIVO/ EXPRESO

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Las organizaciones dedicadas a la predicción climática coinciden, con un 95 % de probabilidad, en la inminente presencia de El Niño, fenómeno que afectará especialmente a la costa ecuatoriana. Se prevé un sobrecalentamiento del mar de alrededor de 3 °C o más respecto del promedio preindustrial y una elevación del nivel del mar de entre 20 y 30 cm, lo que podría convertirlo en uno de los eventos más intensos registrados.

Guayaquil, ante el riesgo de inundaciones

Guayaquil enfrentaría serios problemas por las precipitaciones y por el incremento del caudal y los sedimentos de los ríos Daule, Vinces y Babahoyo, que confluyen al norte de la ciudad y drenan la cuenca del río Guayas. Es previsible una mayor inundación y sobrecarga de sedimentos en el estuario, como ocurrió durante los fenómenos de El Niño de 1982-1983 y 1997-1998. Sin embargo, la sedimentación es un proceso natural propio de los estuarios y no debe ser satanizado ni conducir automáticamente a soluciones como el dragado permanente del río Guayas.

Un estudio reciente señala que durante los últimos 47 años no han existido modificaciones relevantes en la margen derecha del estuario a lo largo de Guayaquil, lo que evidencia una relativa estabilidad morfológica. Aunque las secciones transversales y el fondo del río presentan ajustes, se observa, en general, un leve incremento de la sedimentación, propio de la dinámica estuarina.

Ante la inminencia del fenómeno, los administradores deben actuar con responsabilidad a corto, mediano y largo plazo. Los problemas de Guayaquil responden a la interacción entre los caudales fluviales, las mareas y la dinámica natural de erosión y sedimentación del estuario, agravada por el calentamiento global. Las soluciones requieren planificación sostenida y políticas que trasciendan a las administraciones de turno.

Jacinto Rivero Solórzano

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