Minería en Ecuador: un llamado a defender la naturaleza y las culturas frente al extractivismo
Hoy, la agonía del patriarca intenta revertirse de forma destructiva, enfrentándose a una sociedad civil que defiende las culturas y la naturaleza

Referencial. La minería contribuye a la destrucción ambiental y social.
Eso es lo que consideran las corporaciones mineras internacionales: para esos conglomerados y sus acólitos, las culturas y la megadiversidad del Ecuador carecen de relevancia. Son obstáculos que no respetan.
El título de este artículo, deliberadamente macabro, busca interpelar a quienes aún conservan dignidad, respeto por la vida y valores que trascienden el dinero.
Es cierto que la familia y los seres queridos ocupan un lugar central, pero muchas sensibilidades terminan subordinadas al consumo material que el dinero posibilita, sin el cual numerosas supuestas intimidades se desmoronan.
Estas reflexiones continúan una serie de artículos que reivindican la vida frente al caos del mundo actual y al frenesí armamentista que alimenta los conflictos violentos.
Hoy se habla más de innovaciones para la destrucción que de avances para preservar la vida, por lo que resulta urgente revertir esa tendencia suicida.
En ese contexto, la minería constituye un ejemplo evidente por su significativa contribución a la destrucción ambiental y social.
La historia demuestra que la humanidad atraviesa ciclos de crisis y reconstrucción.
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El dinero frente a los valores
También el Ecuador ha vivido esos vaivenes. En ese proceso deben rescatarse los valores que fortalecen la convivencia, como lo expresó el escritor Alfredo Pareja Diezcanseco en el prólogo de La Advertencia, perteneciente a su ciclo novelesco Los Nuevos Años.
Allí describe una historia “no sometida a ese realismo en el que las cosas pasan con la facilidad con que se abren y cierran las puertas de una habitación, sino llena de la realidad del mundo auténtico, de dentro y de fuera”.
Pareja añade que, cuando nuevas formas de convivencia encuentran asidero en el país, “comenzó la agonía del patriarca”; un nuevo Ecuador intenta reemplazar al viejo y busca incorporarse a la gran atmósfera del mundo.
Hoy, esa agonía del patriarca parece querer revertirse mediante vías destructivas, enfrentándose a los avances de una sociedad civil organizada en defensa de las culturas y de la naturaleza.
Federico P. Koelle D.