Jubilados del Guayas denuncian crisis en asociación y pérdida de beneficios históricos
Jubilados del Guayas denuncian la pérdida de servicios, deudas y deterioro institucional en una asociación creada para su protección

Imagen representativa de adultos mayores afectados por la pérdida de beneficios sociales.
La Constitución ecuatoriana reconoce a las personas adultas mayores como un grupo de atención prioritaria. Sin embargo, para muchos jubilados, esa protección parece quedarse en el papel.
Los socios de la Asociación de Jubilados Publio Antonio Falconí Pazmiño del Guayas viven desde hace varios años una situación que genera preocupación.
Una institución que durante décadas brindó servicios médicos, apoyo social, fondo mortuorio y otros beneficios, hoy atraviesa una crisis que afecta directamente a quienes más necesitan respaldo.
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Muchos jubilados denuncian la pérdida de servicios que antes garantizaban su bienestar.
Deterioro institucional y preocupación de los socios
La incertidumbre sobre el manejo institucional, el deterioro de la sede, la desaparición de beneficios históricos y las dificultades económicas han generado preocupación entre socios y familias. A ello se suman deudas pendientes e incluso procesos que podrían comprometer el patrimonio de los jubilados.
Desde hace varios años, los socios han buscado respuestas en distintas instancias, pero para un adulto mayor el tiempo tiene otro valor.
Lo que para una institución son trámites, para una persona de 80 años puede ser una parte importante de su vida. La preocupación no es solo administrativa, sino también humana.
Muchos socios han fallecido esperando respuestas, y otros continúan enfrentando problemas de salud, limitaciones económicas e incertidumbre sobre el futuro de una institución creada precisamente para protegerlos.
Los jubilados no piden privilegios, sino transparencia, institucionalidad y respeto.
Solicitan que las autoridades competentes revisen el caso con la celeridad que merece un grupo de atención prioritaria.
Una sociedad se mide por la forma en que protege a sus ciudadanos más vulnerables. Por ello, es necesario que las instituciones garanticen derechos y contribuyan a recuperar la confianza y el propósito de la asociación.
Cuando la respuesta llega demasiado tarde, el tiempo se convierte en una injusticia silenciosa.
Xavier Humberto Checa M.