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Diario Expreso Ecuador

El fútbol de antes y la realidad de hoy: entre la pasión y la precariedad de los jugadores

El fútbol amateur de décadas pasadas contrasta esa época con la industria actual, donde el negocio convive con la precariedad laboral de muchos futbolistas

El fútbol genera enormes ganancias, pero no siempre garantiza condiciones dignas para quienes lo hacen posible

El fútbol genera enormes ganancias, pero no siempre garantiza condiciones dignas para quienes lo hacen posiblecanva

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De niño, como tantos que crecimos en casas de caña y calles de tierra de barrios marginales, jugábamos con pelotas de trapo porque una de verdad era un lujo. Una media vieja rellena de trapos, unas puntadas con piola y dos piedras como arcos bastaban para ser felices.

En los años sesenta recuerdo a Patria, Everest, 9 de Octubre, Norteamérica y a los eternos rivales: Emelec y Barcelona. Barcelona entrenaba en el Reed Park, detrás del Cementerio General. El público entraba libremente y compartía el espacio con vendedores de refrescos y pasteles. Nosotros observábamos sentados sobre la tierra.

Los jugadores llegaban caminando, en bicicleta o en bus. Llevaban su ropa en bolsas de tela, sin lujos ni poses de estrellas. Eran obreros, albañiles o empleados que, durante los descansos, compraban un vaso de jugo y un pastel antes de volver a entrenar. Las lesiones eran atendidas por kinesiólogos populares con guayacol, mentol y remedios tradicionales.

Con el tiempo, ese fútbol sencillo desapareció. Hoy es una industria global movida por grandes inversiones. Representantes administran contratos y comisiones, mientras inversionistas deciden el destino de muchos jugadores. Los cazatalentos recorren barrios buscando niños promesa que, en ocasiones, deben alejarse de sus familias. Algunos clubes los protegen; otros los exponen a situaciones muy difíciles.

Al llegar al profesionalismo, muchos futbolistas reciben salarios bajos, sufren atrasos en sus pagos y viven con incertidumbre. Mientras algunos ganan fortunas, otros apenas sobreviven y no pueden rendir plenamente porque cargan con las necesidades de sus familias. Al acercarse a los cuarenta años, muchos quedan sin contrato y terminan en categorías menores.

La realidad que enfrentan muchos futbolistas

El fútbol genera enormes ganancias, pero no siempre garantiza condiciones dignas para quienes lo hacen posible. Mientras el público celebra los goles, muchos futbolistas padecen precariedad. Como en el circo romano, el espectáculo continúa mientras los gladiadores arriesgan todo.

El Estado debe impulsar leyes que protejan a los futbolistas y a los deportistas en general. Ellos representan al país y merecen condiciones justas para desarrollar su carrera y su vida.

Daniel Uyaguari Zh.

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