El fútbol y la política: una relación marcada por la distracción y el poder
El reciente episodio protagonizado por Donald Trump y la FIFA reaviva el debate sobre la relación entre poder y espectáculo deportivo

El reciente caso entre Donald Trump y la FIFA volvió a poner sobre la mesa la relación entre deporte y poder.
Había en Roma dos famosos payasos, a los que el emperador romano Augusto llamó para que disminuyeran sus peleas, las cuales promovían grandes disputas en el pueblo.
Sin embargo, uno de ellos, Pilade, le respondió que al hacerlo en realidad lo defendían a él, porque así la gente no hablaba de política.
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El fútbol y su papel como distractor del debate público
En nuestros días, aunque he jugado a él, lo aprecio e incluso promuevo su mejora, aquí -como en gran parte del mundo- el fútbol sirve, más aún que durante el franquismo y contra lo que entonces creíamos, para tapar los defectos de nuestros políticos.
Hasta Donald Trump, presidente estadounidense, acaba de llamar al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, para que le permitiera jugar a un delantero sancionado del equipo de Estados Unidos, Folarin Balogun, que fue expulsado con tarjeta roja en el partido contra Bosnia Herzegovina, jugado el 1 de julio de 2026.
Martín Sagrera Capdevila