Un feriado fallido
¿Cómo sería una cama sin sábanas ni edredón en la playa?
Una atracción turística familiar se convirtió en un viaje nefasto y preocupante por las consecuencias de un terrorismo efectuado por bandas criminales, entre bombas, asesinatos y sicariatos. Un toque de queda que perjudicó a muchos negocios con ilusiones de tertulias familiares en restaurantes, paseos y consumos para incrementar la economía turística. Viajé a la playa por pocos días para desintoxicarme de tanta basura política y delincuencial, pero hacía un frío desgarrador que hasta los huesos llegaban; mis dientes sonaban como castañuelas españolas. Gracias a Dios, tenía un buen edredón y sábanas el colchón”; ¿cómo sería una cama sin sábanas ni edredón en la playa?
Javier Valarezo Serrano