El enemigo es Putin, no Rusia
En la globalización no cabe otra solución para poder medirnos con las superpotencias emergentes
El inmenso escándalo provocado por la llamada a filas de 300.000 rusos, que ha obligado hasta al mismo Putin a pedir excusas por sus excesos, nos recuerda el hecho casi sin precedentes de que es una guerra del dictador, ocultada celosamente e incluso negada ante su pueblo. Tiene trascendental importancia para el futuro del conjunto de los europeos el que pronto sepamos cambiar el aislamiento e incluso hostilidad en que hemos tenido a este “país periférico”. Los periféricos empezaremos a ser cada día más, rusos y nosotros, todos los europeos, si no superamos nuestras diferencias, como estamos empezando a hacer en la actual UE, ya 27 países que también se pelearon a muerte entre sí durante siglos. En la globalización no cabe otra solución para poder medirnos con las superpotencias emergentes; como también a escala familiar, las peleas entre vecinos algo sensatos acaban en enlaces de conveniencia, cuyos frutos les hacen reconocer que era la única solución inteligente. Nunca deberíamos olvidar que Rusia sigue siendo el país más grande del mundo en extensión, con 17 millones de km cuadrados, una novena parte del planeta, con 144 millones de habitantes, de los que 80% son de etnia rusa, que tiene -con un 40% de ciudadanos con nivel universitario- el nivel educativo mayor del mundo.
Dr. Martín Sagrera Capdevila