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Diario Expreso Ecuador

 

El Ecuador de hoy

No seamos cómplices, tenemos que denunciar y saber decir no cuando quieren cambiar nuestros principios

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Ecuador y el mundo entero se han llenado de tantas malas acciones que casi son imposibles de creer. ¿Y qué hacemos? Mandar videos, insultos, tuits criticando, insultando; pero el que ve y permite es tan culpable como el que lo hace. ¿Dónde están los padres de familia? ¿Dónde están el orden, la conciencia? Hemos perdido conciencia de lo bueno. Primero una mentirilla, luego mentir para obtener lo que se aspira, sin conciencia del mal que se hace directa o indirectamente; y se van perdiendo los valores más importantes para poder convivir con paz. Ya mentí para ganar, ahora quiero más; más dinero, aunque eso cueste la vida de jóvenes que se pierden y mueren, que matan para ser reconocidos, pues sus padres no reconocieron sus aptitudes y no las alimentaron. Por lo tanto, si mato, ahí soy un héroe, un valiente; si tengo más plata, me siguen, me aplauden, etc. Y esto pasa en muchos hogares, en cuna de oro o en un pueblecillo lleno de lodo. Le echamos culpa al Gobierno, a los maestros, etc. (que también son culpables), pero primero los padres no inculcaron ni fueron ejemplo para sus hijos; no inculcaron respeto, ni el distinguir entre lo malo y bueno y sus consecuencias. Estamos viviendo en una decadencia absoluta en todos los aspectos morales: no hay pudor, justicia, honradez de palabra ni de obra, no hay en quién confiar. Los de cuello blanco que se han hecho ricos manejan a los otros y no importa, con su plata se van del país y a los que han desfalcado: bien, gracias. El dios dinero los hace matar sin compasión. La droga es sinónimo de dinero y de obtener puestos altos, para de ahí seguir infringiendo, calladamente en tráfico de drogas, de niños, de órganos, de mercadería; nada los detiene. Quieren poder y el poder los hace ver como dioses para todo aquel que no tiene conciencia porque nunca se la dieron ni se la enseñaron. Nuestro país es una cueva de seres que odian, matan, roban, etc. Y nosotros callados. No seamos cómplices, tenemos que denunciar y saber decir no cuando quieren cambiar nuestros principios. No tengamos miedo: denunciemos, oremos y que el Espíritu Santo nos llene de sabiduría y haya verdadera justicia y conversión de los que van por el camino del abismo, que no tiene salida. Ecuatorianos, busquen, hagan y enseñen el bien. Sean conscientes de sus faltas y rectifiquen. Nunca es tarde, recen sea cual sea su religión; la oración y el ejemplo tienen poder. Cambiemos nosotros y ellos cambiarán. Así sea.

Lupe de Manrique

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