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Diario Expreso Ecuador

La democracia en Ecuador enfrenta riesgos por el avance del poder Ejecutivo

El debate sobre la concentración de poder, la militarización y el debilitamiento institucional reabre las alertas sobre erosión democrática y autoritarismo

Crece el debate sobre democracia y concentración de poder en Ecuador.

Crece el debate sobre democracia y concentración de poder en Ecuador.CANVA

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Los ecuatorianos de hoy vemos con preocupación la retórica institucional y la voluntad de concentrar poder por parte del Ejecutivo. Esta preocupación es legítima. Pero resulta irónico que quienes más alzan la voz contra la erosión democrática permanezcan en su zona de confort mientras el proyecto sigue su curso.

Politólogos y académicos que han estudiado cómo las democracias se desgastan identificaron hace años un patrón central: el peligro de las dictaduras no viene de golpistas uniformados, sino de ‘outsiders’ populares, elegidos democráticamente, que una vez en el poder desmontan los frenos institucionales desde dentro.

Cómo se produce la erosión democrática en América Latina

Lo hicieron Chávez en Venezuela, Fujimori en Perú, Correa en Ecuador y actualmente Bukele en El Salvador. En cada caso, el mecanismo es similar: personajes sin experiencia política, populistas mediáticos y con un discurso de ruptura total con la ‘clase política’ llegan al poder con un mandato intenso y luego descubren que las instituciones son un obstáculo para cumplir lo prometido.

Sus propuestas sobre seguridad, corrupción y narcotráfico suelen seguir la misma línea: articular Policía y Fuerzas Armadas en ciudades con altos niveles de inseguridad, mientras desestiman las críticas internacionales sobre abusos a los derechos humanos.

La militarización del orden público no es políticamente neutral. La experiencia en Ecuador muestra que las redadas y toques de queda militares y policiales no reducen significativamente el crimen, pero sí aumentan, por miedo, la tolerancia ciudadana hacia estas intervenciones. No nos volvemos más seguros, sino más vulnerables y dispuestos a ceder derechos.

Este es el circuito de erosión democrática que abre paso al autoritarismo progresivo: primero se degradan las normas que sostienen la democracia, luego se debilitan los contrapesos y, finalmente, la ciudadanía termina demandando más de lo mismo porque casi ya no recuerda cómo vivía antes.

La democracia es el único camino para construir el país anhelado. Su protección es la base del futuro que construimos juntos. La democracia no se hereda, pero el amor por ella sí: se pierde cuando dejamos de defenderla.

Mario Vargas Ochoa

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