¡Más demagogos a la vista!
Y los demagogos comienzan a crecer, desarrollarse y corromperse con una rapidez pocas veces vista
Una nueva clase política se está formando alrededor de las nuevas dignidades seccionales en el país. La mayor parte proviene de agrupaciones políticas que concentran sus esfuerzos en ofrecer más obras al precio que sea y por cualquier método. Este es el inicio de un proceso de corrupción que mantendrá ocupado todo el tiempo a la Fiscalía y servirá para desgastar a los miembros más conspicuos de esta clase. Esto se nota mucho más en las grandes ciudades. El panorama resulta tan incierto que los partidos políticos recién tomarán conciencia de cómo sus adeptos más necios pretenden independizarse de ellos mientras la codicia esté más visible. Pese a ello, aparece un problema mucho más profundo: el servicio público exige que los programas de gobierno sean más responsables y no siéndolo, los costos se vuelven contra el mismo gobierno central. Al afectarse la ecuación económica de ingresos y gastos por déficits cada vez más grandes, todo gobierno tiene que decidir recortar gastos. Y ese es un asunto en donde se mezclan los intereses del gobierno central y de los seccionales. Debido a ello el servicio público resulta ser el pasto más propicio para la demagogia. Y los demagogos comienzan a crecer, desarrollarse y corromperse con una rapidez pocas veces vista.
Francisco Bayancela González