Críticas al acoso a la Selección de Ecuador tras la derrota y llamado a valorar su proceso
El hostigamiento a los futbolistas ecuatorianos tras la eliminación, defiende su desempeño y destaca la necesidad de apoyar el crecimiento del fútbol nacional

Nilson Angulo de Ecuador disputa el balón con Leroy Sané de Alemania este jueves, en un partido del grupo E del Mundial de la FIFA 2026 entre Ecuador y Alemania en el estadio MetLife de Nueva Jersey.
Hay que dejar de acosar a nuestros deportistas cuando pierden, en este caso a la selección de fútbol de Ecuador. Son seres humanos llenos de fe que, tras la victoria ante Alemania, atribuyeron el triunfo a Dios, como destacó La Voz de los Andes. Si, como señaló Carlos Vera, recibieron amenazas o fueron afectados porque una periodista mexicana incitó a hacer ruido durante la noche frente a su hotel, es muy posible que ello influyera en su descanso y rendimiento. Jugaron en condiciones desiguales.
Lo cierto es que el equipo falló más de lo esperado, algo que sucede en cualquier deporte. Duele, porque triunfos como el logrado ante Alemania llenan de orgullo y alegría a todo un país, gracias al vínculo emocional que tenemos con nuestros jugadores, como ocurrió con mi querido padre de 92 años.
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El rechazo al acoso y la defensa de los jugadores
Ojalá Galíndez y Enner Valencia, quien se despide con 50 goles, seis de ellos en Copas del Mundo, puedan recibir el homenaje que merecen en un último partido amistoso. El técnico también se despidió, entre otras razones por la baja producción ofensiva. Existen jóvenes con talento, incluso en segunda categoría, que pueden asumir el relevo de Enner. Vale la pena mirar más hacia nuestro fútbol.
Ecuador sí pudo y puede seguir creciendo. Los banderazos demostraron la unión, la valentía y la resiliencia de mujeres y hombres de este país. Una derrota no nos define. Como dice Eclesiastés, todo es vanidad, incluso ganar o perder. Lo que permanece es el trabajo honrado, creativo y disciplinado, el esfuerzo constante y una vida alejada de los vicios.
Debemos sentirnos orgullosos de nuestro país y de esta selección, que sigue creciendo. Ya llegará el día en que seamos campeones del mundo y demos aún más alegría al Ecuador. Los jugadores no le deben disculpas a nadie. Por el contrario, muchos que los denostaron son quienes deberían pedirles perdón.
Bienvenidos, campeones.
Diego Fabián
Valdivieso Anda