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Diario Expreso Ecuador

El regreso del ‘trust eléctrico’

La demanda energética de la IA y la llegada de capital privado impulsan gigantescos monopolios eléctricos en EE.UU., lo que implicaría tarifas más altas

En Estados Unidos otra tendencia amenaza con encarecer la electricidad: la rápida consolidación de las empresas eléctricas y el creciente interés del capital financiero.

En Estados Unidos otra tendencia amenaza con encarecer la electricidad: la rápida consolidación de las empresas eléctricas y el creciente interés del capital financiero.Generada con IA

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El auge de la inteligencia artificial ha puesto al sector eléctrico, una industria fundamental pero en gran medida invisible, en el centro de la atención política. Los gobiernos afrontan la enorme demanda energética de los centros de datos, mientras consumidores y legisladores se preguntan si es posible satisfacerla sin aumentar las facturas. En Estados Unidos, además, otra tendencia amenaza con encarecer la electricidad y debilitar la rendición de cuentas: la rápida consolidación de las empresas eléctricas y el creciente interés del capital financiero.

Los estadounidenses ya han vivido algo parecido. Hace un siglo, los directivos de las eléctricas crearon enormes sociedades de cartera que controlaban decenas o cientos de sistemas. Estos imperios, conocidos como ‘trust eléctrico’, estaban muy endeudados y muchos se derrumbaron tras la crisis bursátil de 1929.

Fusiones, capital de inversión y endeudamiento

Las fusiones actuales destacan por su escala. La propuesta de fusión de 67.000 millones de dólares entre NextEra y Dominion Energy crearía un gigante nacional con generación, transporte y distribución en varios estados y podría concentrar aún más los mercados mayoristas. La nueva compañía también tendría una enorme influencia política. NextEra ya ha sido acusada de intimidar a periodistas, respaldar candidatos ficticios en elecciones locales e intentar adquirir la empresa municipal de Jacksonville.

La operación sigue a la adquisición de Calpine por Constellation en enero de 2026, que creó la mayor empresa de generación eléctrica de Estados Unidos y aumentó su poder de fijación de precios en el mercado mayorista del Atlántico Medio.

El sector también atrae a las firmas de capital inversión. BlackRock compró Allete junto con el fondo de pensiones de Canadá y se asoció con EQT para adquirir AES. Blackstone intenta ahora comprar TXNM Energy. Los compradores sostienen que las eléctricas necesitan más escala para afrontar la creciente demanda. Sin embargo, empresas como Allete ya tienen capacidad para ampliar la infraestructura necesaria. El capital inversión suele priorizar ganancias a corto plazo, lo que puede traducirse en recortes de costos y menor mantenimiento.

El endeudamiento es otro motivo de alarma. NextEra es el mayor emisor mundial de ‘bonos híbridos’, que permiten aplazar pagos de intereses. Una deuda elevada aumenta la fragilidad financiera y los costos de financiación, que pueden trasladarse a los consumidores mediante tarifas más altas.

Que la historia no se repita

La historia del ‘trust eléctrico’ ofrece una advertencia. En los años veinte, empresarios como Samuel Insull se aliaron con grandes financistas para crear conglomerados financiados con deuda y estructuras corporativas complejas. Estos grupos priorizaban a los clientes industriales y hogares más ricos. En 1925, menos del 5 % de las granjas estadounidenses tenía electricidad.

Finalmente, el ‘trust eléctrico’ cayó por su enorme deuda. La reducción de la demanda tras 1929 bastó para hacer insostenibles sus estructuras financieras. Insull huyó del país para evitar la justicia.

En 1932, Franklin D. Roosevelt defendió que el gobierno debía frenar a las eléctricas privadas cuando pusieran en riesgo el interés público. El New Deal aplicó esa filosofía mediante regulación, desmantelamiento de los grandes trusts e inversión pública para extender electricidad barata por Estados Unidos.

Recrear hoy el New Deal quizá no sea políticamente viable, pero los gobiernos federal y estatales deberían frenar la consolidación del sector antes de que la historia se repita y los estadounidenses vuelvan a pagar la factura.

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