Ultracrepidarios
Las redes sociales han impulsado a quienes opinan con aparente autoridad sobre cuestiones que en realidad desconoce, desinformando y afectando el debate público

La proliferación de afirmaciones infundadas puede contribuir a desinformar, debilitar el debate público y disminuir la confianza en el conocimiento experto, sin conocer la veracidad de las fuentes.
Hace unos años, la Real Academia Española aclaraba que la palabra “ultracrepidario” se usaba para designar a quien opina con aparente autoridad sobre cuestiones que en realidad desconoce. Indicaba, también, que, aunque tiene un uso escaso y reciente en español, era correcta. Esta palabra procede del inglés ‘ultracrepidarian’, voz creada a partir de la forma latina ‘Sutor, ne supra crepidam’ o ‘Zapatero, no más allá de las sandalias’, equivalente al castellano: zapatero a tus zapatos. Se la asocia a una anécdota sobre el pintor Apeles, cuando un zapatero había señalado un error en un zapato pintado, y acertó. Luego empezó a criticar otras partes de la obra, momento en el que Apeles respondió que no opinara “más allá del zapato”, es decir, fuera de su ámbito de conocimiento.
En el contexto de las redes sociales este fenómeno adquiere especial relevancia debido a la inmediatez de la comunicación y a la amplia difusión de contenidos.
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Los falsos expertos en la era digital
La proliferación de afirmaciones infundadas puede contribuir a la desinformación, debilitar el debate público y disminuir la confianza en el conocimiento experto sin que, muchas veces, se conozca la veracidad de las fuentes. Los “expertos” suelen pronunciarse sobre una amplia variedad de temas de gran complejidad, entre ellos la medicina, la economía, el derecho, la política, el cambio climático, la inteligencia artificial y los conflictos internacionales con interpretaciones simplificadas y carentes de evidencia o recomendaciones que ignoran el consenso científico o especializado, con una aparente autoridad que no proviene de su formación o experiencia, sino de su capacidad para atraer audiencia.
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Umberto Eco ya había advertido que “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas” y que: “El drama de Internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”.