Tenemos una crisis de credibilidad en la política, instituciones y políticos
Urge una mesa de diálogo nacional transparente, incluyente y representativa
El Ecuador vive una seria crisis de credibilidad en la política, sus instituciones y en sus políticos -por causas son múltiples- que se asocia a un doble discurso y una falta de transparencia de la clase política sobre los verdaderos intereses que representan y la forma cómo se negocian, en cada momento y bajo cada circunstancia, los intereses de dichos grupos hoy en el poder. La ciudadanía está harta de todo y de todos: asambleístas, Gobierno, Poder Judicial, organizaciones gremiales, empresariales, religiosas, medios de comunicación y universidades. Existe un gran vacío social que limita los acuerdos de mediano y largo plazo para dar un nuevo rumbo al país; se percibe que ninguno de estos grupos realmente nos representan. Estamos destinados al conflicto social permanente, a la revancha, resentimiento, intereses y al desquite y rivalidad entre unos y otros. Es hora de hacer cosas diferentes, de sentarse y remojar las barbas todos, de cambiar la actitud. Si siguen actuando de la misma manera y con los mismos mecanismos, tendremos más de lo mismo. Y eso es muy grave para la democracia. Urge una mesa de diálogo nacional transparente, incluyente y representativa. No de comisiones de notables. No de grupillos reunidos a puerta cerrada y sin agenda nacional. No de largas conversaciones entre “representantes” sin resultados. No del hombre del maletín. Se requiere una mesa nacional conducida con claridad política, que proponga cambios en la institucionalidad y ajustes que corrijan con claridad y equidad los desequilibrios. El Poder Ejecutivo debe convertirse en luz del proceso de diálogo social para recuperar la credibilidad ciudadana. ¡Es muy difícil!
Mario Vargas Ochoa