¡Las consecuencias de tantos fracasos han conducido al final esperado!
¿No se interpretó a tiempo el grito de las clases desposeídas y vulnerables?
Los candidatos que pasaron a segunda vuelta recorren el país repitiendo diagnósticos conocidos de sobra, sin plantear soluciones concretas para salir del atolladero a que nos han llevado malos gobiernos. Se alejan de sus responsabilidades de buscar acuerdos programáticos, conciliando diferencias para llevar a una buena transición en 2025, en un frente unido para apoyar una candidatura que recupere la dignidad, estabilidad y seriedad perdidas en la administración del Estado. Escasea el examen de conciencia sobre el protagonismo que tuvieron o los partidos a quienes representan, en las causas que llevaron al país al estado de postración. Ocultan responsabilidades de desafortunadas administraciones pasadas, situación agravada por el resquebrajamiento de partidos políticos anarquizados. ¿Qué se hizo para caer en un gobierno lleno de ineptitudes y contradicciones? ¿No se interpretó a tiempo el grito de las clases desposeídas y vulnerables? ¿Este gobierno desaprovechó la oportunidad para aprobar disposiciones que disminuyeran las desigualdades sociales? ¿No han sido indiferentes o tolerantes las últimas tres administraciones con los primeros brotes de narcotráfico, corrupción, criminalidad, delincuencia común y organizada, que han corrompido y arrinconado a vastos sectores del Estado y la sociedad? ¿Moldearon artículos de la Constitución y leyes de sometimiento para evadir la justicia y gozar de impunidad? El final: la quiebra del establecimiento político tradicional, agravada por el gobierno fallido actual.
Mario Vargas Ochoa