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Diario Expreso Ecuador

En su cabeza sonaba genial

La reducción de homicidios en México es positiva, pero se cuestiona que el Gobierno de Claudia Sheinbaum haya planteado como meta llegar a 40 asesinatos diarios

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, enfrenta cuestionamientos por sus declaraciones sobre la reducción de homicidios en el país.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, enfrenta cuestionamientos por sus declaraciones sobre la reducción de homicidios en el país.ARCHIVO

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En la mañanera del 11 de agosto, la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, reveló, con evidente pero absurdo orgullo, la meta que se fijó al llegar al poder: “Cuando entramos les dije: ‘¿por qué no nos ponemos la meta de 40 homicidios diarios para 2026?’”. Y lo dijo como quien cuenta una buena noticia. Seamos justos antes de discutir: pasar de 86,9 homicidios diarios a 42,5 es una caída real, y detrás de cada punto de esa estadística hay personas que hoy están vivas. Bajar el número es bueno. Ahí no hay debate. ¡El escándalo es otro! Una cosa es reducir una tragedia y otra es convertirla en meta. Una meta es el lugar al que uno quiere llegar. Y lo que este gobierno dice querer, su éxito, son 40 mexicanos asesinados cada día. Uno cada 36 minutos. Más de catorce mil al año. No como el problema que se hereda, sino como el objetivo que se persigue. Ese es el verdadero horror: no la cifra, sino haberla ascendido a aspiración. Cuando 40 muertos diarios dejan de ser una emergencia y pasan a ser un indicador que se cumple, la matanza ya no se combate sino se administra como quien administra dinero. Se gobierna la muerte con una hoja de cálculo, se le pone un tablero y se la reporta en la mañanera como quien reporta la inflación. Y el día que se llegue a los 40, habrá que aplaudir, ¿o no?

Cuarenta muertos cada día

¿Desde cuándo 40 asesinatos al día son una promesa cumplida y no una vergüenza nacional? ¿Se puede decir “no descansamos” y, en la misma frase, poner como horizonte cuarenta cadáveres cada veinticuatro horas? Suena a esfuerzo pero en realidad es una admisión de rendición con buena letra.

El verdadero deber del Estado

Y esto no es un asunto sólo mexicano. A este lado del mapa conocemos demasiado bien el truco de maquillar la desgracia con estadística y llamar gestión a la costumbre. El Estado existe, antes que para cualquier otra cosa, para proteger la vida. Cuando su ambición máxima es que maten “solo” cuarenta veces al día, algo se rompió en la idea misma de para qué sirve gobernar.

Por eso la frase que mejor resume el episodio no es la de la meta, sino la que le puso la gente: en su cabeza sonaba genial. El problema es que lo dijo en voz alta. Y en voz alta, cuarenta muertos al día no son un logro: son cuarenta familias, todos los días, a las que ningún aplauso les devuelve a sus seres queridos.

Leonel F. González Vallejo

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