¿Qué clase de concejales tiene la ciudad de Guayaquil?
La ciudadanía guayaquileña debe evitar votar por candidatos y funcionarios públicos que nos engañen, oculten y sobre todo que den malos tratos a la ciudadanía con el olvido y quemeimportismo...
Los concejales desconocen vilmente las necesidades del pueblo guayaquileño, desconocen qué obra está en agenda para proyecto o para inauguración en los diferentes sectores. Los “concejales” que responden a la ciudad de Guayaquil, ¡no saben nada! Ustedes deben tener más interés en retribuir a quienes los eligieron. ¿O no? Recuérdenlo, todos deben tener el mismo interés fiscalizador, de servicio, de apertura con la comunidad. Ustedes caen en el silencio sepulcral ante las interrogantes de la comunidad.
El concejal Vanegas, aspirante a la Prefectura del Guayas, desconoce lo que le plantean o preguntan. La edil Aldaz actúa de igual manera, mientras que los demás “concejales”, todos socialcristianos, incluido el vicealcalde, caen en una omisión dolosa al permitir muchos arbitrios tanto políticos, financieros y administrativos dentro del cantón Guayaquil.
¿Qué clase de concejales tiene la ciudad de Guayaquil? Tiene a aquellos que se pronuncian porque ya entramos en la lid electoral; tiene a los que, por no quedarse callados, responden con alelamiento o estulticia; y los que transmiten desde el doloroso silencio sepulcral por ignorar los temas trascendentales o simplemente son los mismísimos alza manos, complacientes, sumisos y obedientes del poder cantonal de turno.
La ciudadanía guayaquileña debe evitar votar por candidatos y funcionarios públicos que nos engañen, oculten y sobre todo que den malos tratos a la ciudadanía con el olvido y quemeimportismo...
¿Ya se olvidaron ustedes cuando León Febres Cordero rescató a Guayaquil del bucaramato, el 10 de agosto de 1992?, ¿de qué se sostenía la estructura municipal? No seamos infames este 2023.
En fin, la administración municipal ha ido deteriorándose paulatinamente por culpa de aquellos mandantes que permiten que suban improvisados, oportunistas, familiares y hasta su propio servicio doméstico a la palestra política. ¿Lo permitiremos este 2023?
Jaime Andrés Véliz Ortiz