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Diario Expreso Ecuador

 

Cartas de lectores: Los jueces y la flagrancia

El Tribunal Contencioso Electoral desecha una clara flagrancia y contravención a la ley electoral

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Según el diccionario, “la flagrancia es considerada un tipo de evidencia ya que el hecho irregular ha sido observado y presenciado por una o más personas”. En consecuencia, en términos legales, al ser detectada una infracción en flagrancia ya incluye una evidencia que no puede ni debe ser desechada por ningún juez. Sorprende ver cómo diferentes jueces hacen caso omiso de la calidad flagrante de algunos delitos, evidenciados por toda la comunidad, procediendo a absoluciones y liberaciones de infractores o delincuentes, parapetándose en los debidos procesos o en búsqueda de evidencias documentales (partes policiales o informes de otras instituciones). Muchos delincuentes detenidos en delitos flagrantes son liberados por jueces que dan más valor a ciertos documentos o aspectos de forma, antes que al perjuicio a la sociedad. Pero no solo se aplica en la actividad criminal, lo vemos en la política: el presidente del CPCCS, en claro desafío al sistema legal vigente, actúa frente a la sociedad contraviniendo disposiciones legales expresas, lo que constituye flagrancia, y la Corte Constitucional se esconde tras el ‘debido proceso’ para no emitir sentencia. El Tribunal Contencioso Electoral desecha una clara flagrancia y contravención a la ley electoral, “porque las redes sociales no son un medio de comunicación mencionado en el Código de la Democracia como tal”. ¿Se prohíbe el auspicio político por parte de partidos políticos a los candidatos del CPCCS o no? ¿Se contravino esta disposición por parte de un partido o candidato, o no? Con esto basta para descalificar a cualquier autoridad electa con estas contravenciones. Parecería que la lógica y el entendimiento natural están reñidos con los estudios de leyes, al menos en los actores mencionados: jueces comunes, multicompetentes, constitucionales, electorales. Parte del problema, y muy influyente, es una Constitución hecha a la medida de la delincuencia, y un COIP lleno de resquicios (¿a propósito?) para liberar delincuentes y encontrar asideros para delincuentes de cuello blanco, con complicidad de jueces mal formados, incultos, carentes de sentido común.

José M. Jalil Haas

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