Cartas de lectores | Guayaquil

Por ahora a este país no lo cambia nadie, salvo García Moreno en la persona de un ciudadano íntegro

Como guayaquileño veo con gran inquietud un Guayaquil en que los asuntos de orden social y económico han venido agravándose al pasar de los años: inexistencia en planificación urbana y descontrol en todos los ámbitos del quehacer ciudadano; un estero Salado antes límpido, lleno de vida acuática y de turismo deportivo, y hoy un canal de excrementos, una cloaca a cielo abierto. En 1945 circulaba el maravilloso tranvía urbano, luego dejó de operar para dar paso a los buses. Quien vivía aquí tenía que aprender a subir y a bajarse al andar; éramos expertos en esas maniobras, aunque sufrimos algunos suelazos. Un desastre, pero hoy es peor; circulan dentro de la ciudad a gran velocidad. Son un peligro público los transportistas y un poder político; si un presidente quiere usar vías férreas, lo tumban.

El Guayaquil en que nací era un emporio de trabajo y prosperidad, figuraron como alcaldes Víctor Emilio Estrada, Rafael Mendoza , Carlos Guevara, Luis Robles , Assad Bucaram, Otto Quintero, Carlos Luis Plaza Dañín, Francisco Huerta Montalvo, quienes honraron con su presencia al Muy Ilustre Municipio de Guayaquil. Unos 20 años antes de que LFC ocupara magníficamente el sillón de Olmedo, el municipio estuvo manejado por primitivos sin conciencia social alguna, que se decían ‘de los pobres’, pues mientras hubiese pobres ellos serían poder. 20 años después de LFC el primitivismo no cambió. Por ahora a este país no lo cambia nadie, salvo García Moreno en la persona de un ciudadano íntegro que ame a Dios y a su pueblo.

Jorge Morán Mosquera