Cartas de lectores: La esperanza ya tiene nombre
Ama la vida, como todos los que amamos lo que el Creador nos ha dado, pero con respeto, sin avasallar a nadie
Sí, la esperanza tiene nombre por fin y se llama Daniel Noboa Azín. Dios iluminó a los ecuatorianos para elegirlo y es quien nos ofrece con su sinceridad a flor de piel, la ansiada paz y no una certeza fugaz. Es una persona culta, con principios éticos y morales, estudioso y trabajador. Lo lleva en su sangre, en sus genes heredados y en el buen ejemplo vivido; a lo largo de sus cortos 35 años cumplidos. Le gusta sembrar y también cosechar, pero compartiendo su cosecha lograda con el sudor de su frente, con aquellos que lo acompañan en el diario y duro bregar. No es paternalista, sabe que esto es un engaño que denigra a la persona y le quita su dignidad; prefiere dar trabajo con equidad. Tampoco está de acuerdo con los subsidios. Sabe que hay que ser realista y poner los precios justos, porque de lo contrario perjudica y es un engaño a la sociedad; porque no se debe disfrazar a la verdad. Hay que erradicar la mentira y la maldad. Es respetuoso con las leyes y paga los impuestos que debe pagar, sin chistar. Es un hombre con dignidad y se mantiene incólume ante frases hirientes que causan caos y confusión; esto es propio de desadaptados y sin instrucción. Él es sencillo y transparente como la esperanza. Indulgente y reverente, nunca usa palabras de odio ni de oprobio. Más bien ilumina el camino con una dulce sonrisa y aunque a veces arruga el entrecejo, es porque en sus adentros ya está pensando lo que debe hacer: servir a la patria, honroso deber. ¡Justicia, seguridad, salud, educación, trabajo y libertad, serán su prioridad! Su currículum lo avala y su accionar también; por eso es la esperanza que todo el Ecuador ve en él. Seguro se rodeará de personas altamente capacitadas y de probada moral; ya no de los mismos corruptos de siempre ni de aquellos de doble discurso. Eso quedará en el pasado, porque la juventud ha visto en él un futuro prometedor y nunca los va a defraudar, su consigna es ¡salvar al Ecuador y a su niñez! Ama la vida, como todos los que amamos lo que el Creador nos ha dado, pero con respeto, sin avasallar a nadie. Es como el buen pan y profesa un amor verdadero a Dios, la familia y a su patria.
Myrna Jurado de Cobo