Cartas de lectores: Desempeños polémicos
Estamos a pocos días de estrenar un nuevo presidente que captó la confianza de un electorado cansado
Sin duda, nuestro país está sometido a eventos naturales extremos por exceso y escasez de agua, en cuyo ámbito se nota la desidia, improvisación e irresponsabilidad de quienes tienen que, a nombre del Estado, lidiar con dichos eventos. La vertiente oriental, donde se encuentra la mayoría de las centrales hidroeléctricas, está pasando por un periodo de estiaje por debajo de lo normal, lo que no ocurre de un día para otro, sino que puede ser detectado con anticipación a partir de procedimientos elementales en aprovechamiento de los recursos hídricos, con base en los cuales la operación de los embalses entra en plan de ahorro de energía, que en la mayoría de casos no trasciende a los usuarios. Un sistema que funciona con base en la disponibilidad del recurso hídrico, a lo largo de los años estará sometido a extremos hidrológicos como resultado del exceso y falta de agua, lo cual forma parte del concepto del proyecto y del manual de operación y mantenimiento. Adicionalmente se notan las falencias de construcción que tienen algunos proyectos que no operan a capacidad total y otros que, se dice, están sometidos a mantenimientos rutinarios en épocas en que deben estar expeditos para cubrir la energía que demandan los usuarios. La realidad es que ni siquiera tenemos operativo un parque térmico base que permita minimizar racionamientos y el país se ve obligado a comprar energía a los países vecinos a precios de usura. Meses atrás se anunció la inminente llegada del fenómeno de El Niño, pero ahora se dice que se presentará a fines de diciembre y con menor intensidad, es decir, se iniciará un periodo de lluvias normal, causando una inusitada incertidumbre en la población, que dejó de realizar algunas actividades productivas y gastó energías solicitando al Estado un plan para implementar acciones de preparación y respuesta para mitigar sus efectos y garantizar sus vidas y actividades como educación, salud, agricultura, transporte, etc., que deben ser actividades rutinarias por parte del Estado y de los GAD. Estamos a pocos días de estrenar un nuevo presidente que captó la confianza de un electorado cansado de un pasado que no ha llenado sus expectativas y menos en relación al aprovechamiento y control de los recursos hídricos, cuyo ordenamiento jurídico fue centralizado a partir de 2008, dando lugar a entidades burocráticas que no atan ni desatan, ocasionando un daño irreparable que hizo retroceder al país cerca de 60 años.
Jacinto Rivero Solórzano