Cartas de lectores | Miremos al río Guayas con seriedad
Aunque hoy las condiciones pueden ser distintas, es importante analizar las razones de ese fracaso
En los últimos días, los administradores políticos de Guayaquil y de la provincia del Guayas han planteado la necesidad de que sus habitantes retomen el uso del río Guayas como transporte fluvial urbano, rural o turístico, una propuesta interesante que también se expone en contextos previos a procesos electorales.
Toda intervención en beneficio de la colectividad es positiva; sin embargo, debe sustentarse en aspectos técnicos sólidos que garanticen su ejecución y sostenibilidad, lo que genera dudas por la falta de información pública.
Por un lado, la Alcaldía de Guayaquil anuncia estudios para una fluvivía que permita descongestionar el tránsito, pero no se conocen detalles técnicos ni se ha realizado una adecuada socialización que permita evaluar su viabilidad económica y financiera.
Por otro lado, la autoridad provincial plantea una licitación para dragar el río Guayas, financiada parcialmente con la utilización del material extraído por el sector privado, como complemento a acciones que reduzcan la llegada de sedimentos.
La coordinación entre ambas autoridades es, hasta ahora, el aspecto más rescatable.
El proyecto de fluvivía no es nuevo. Durante el gobierno de Borja (1988-1992) se implementaron muelles y embarcaciones para transporte fluvial entre el terminal terrestre y el mercado de la Caraguay, pero la iniciativa fracasó: los muelles se deterioraron y las embarcaciones fueron destinadas a otras ciudades.
Aunque hoy las condiciones pueden ser distintas, es importante analizar las razones de ese fracaso.
El problema radica en la falta de estudios que consideren los procesos naturales del estuario, cuya dinámica suele ser poco comprendida; en este contexto, el dragado no necesariamente constituye una solución adecuada.
Se espera que las instituciones involucradas, más allá de intereses políticos, transparenten las características del proyecto y prioricen la recuperación del río Guayas, seriamente afectado por la pérdida de manglares debido a actividades acuícolas.
Jacinto Rivero Solórzano