Cartas de lectores | El Gobierno nacional prosigue siendo incierto

Muchos dicen que hay que darle más tiempo, pero la nación no está para espera

Amables lectores, por lo que vemos del gobierno del presidente Noboa, solo queda un camino. Los ciudadanos desconocemos la agenda destinada a transformar nuestra crisis y un Estado en franca decadencia en seguridad, empleo, salud, educación, corrupción y narcotráfico. Muchos dicen que hay que darle más tiempo, pero la nación no está para espera, especialmente tras años desaprovechados por administraciones anteriores.

Si los ‘asesores’ de la actual administración no promueven reformas elementales con visión a largo plazo y no simples ofertas demagógicas, es previsible la desconfiguración institucional, como advierten académicos y sociólogos que prevén la relación entre cambio estructural y equilibrio social. Cualquier acontecimiento inesperado podría poner en riesgo nuestra débil estabilidad democrática. Frente a esto, el país debería estar preparado. ¡Hoy no lo está!

El Gobierno no debe esperar para reordenar profundamente el Estado y dejar de lado cálculos electorales que afectan la frágil democracia. La demora en los cambios estructurales envía un mensaje de debilidad, enfría el apoyo popular reflejado en la derrota en la consulta anterior y alimenta ataques mediáticos de opositores.

Nada se ha hecho para sanear el Poder Judicial, ni existe una estrategia clara contra el crimen organizado. En economía, la apertura a la competitividad y la eliminación de privilegios ni siquiera se publicita. ¿Por cuánto más podemos sostenernos así? Sin reformas, Ecuador seguirá atrapado en la miseria y el rezago.

Al Gobierno no le queda alternativa. Aunque las reformas sean costosas y conflictivas, son la única vía para garantizar el desarrollo postergado por décadas. Transformaciones parciales solo mitigan la crisis temporalmente. No hay tiempo para más ofertas o titubeos; seguir igual condena al sistema a un derrumbe irreversible.

Mario Vargas Ochoa