Tenemos que cambiar
Nuestra expectativa ha de estar, por tanto, en hacer valer el comportamiento de la consideración hacia toda existencia, en construir una cultura de vida más auténticamente compartida
Sea como fuere, cada vez estamos más sumergidos por agentes contaminantes de todo tipo, y necesitados de contacto físico con la naturaleza o con los hábitats costeros. Con demasiada frecuencia dejamos pasar actitudes irresponsables que han de cesar. Por otra parte, la participación cada día mayor de grupos de delincuencia organizada, sin ética alguna, nos está dejando un planeta verdaderamente caótico. Por eso es fundamental esperanzarnos con la sensibilidad personal y humanística de un nuevo modo de vivir, más implicado con los espacios naturales, con esa ecología ambiental que es lo que verdaderamente nos da supervivencia e ilusión. No cabe duda de que tenemos que cambiar, salir de este estado de inseguridad que solo favorece a ese colectivo de egoístas, cargados de privilegios, y que solo practican estilos de vida posesivos. Nuestra expectativa ha de estar, por tanto, en hacer valer el comportamiento de la consideración hacia toda existencia, en construir una cultura de vida más auténticamente compartida, consecuente con el entorno del planeta, donde prevalezca únicamente la estética de lo bello, la relación humana con la naturaleza, la delicadeza por la acción personal y comunitaria, en favor siempre de ese estado natural, que es lo que verdaderamente nos fortalece a través del innato vínculo solidario con todo lo que nos rodea.
Víctor Corcoba