En un año de guerra imperialista
Rusia ha recibido armas de Irán y Corea del Norte
El plan de paz de China es simplón y busca apuntalar a Putin como su socio estratégico para la formación del nuevo orden mundial autocrático; además, sigue sin condenar la brutal guerra violadora de la Carta fundacional de Naciones Unidas y no reconoce a Rusia como un agresor de una invasión ilegítima. Tampoco sugiere la devolución del territorio soberano ocupado al Estado de Ucrania. El jefe de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, habla sobre las propuestas y puntos presentados por Pekín: “China no tiene mucha credibilidad porque no fue capaz de condenar la invasión ilegal de Ucrania. Y también firmó unos días antes de la invasión un acuerdo (…) sobre una asociación ilimitada con Rusia”. Sin embargo, Rusia ha recibido armas de Irán y Corea del Norte y en esa asociación ilimitada con China no se descarta la posibilidad del envío de armamento letal chino; por eso el mandatario estadounidense, Joe Biden , y el secretario de Estado, Antony Blinken, han señalado públicamente que las transferencias de armamento militar chino a Rusia tendrían consecuencias o coste real para China. La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución Principios de la Carta de las Naciones en la que se basa en una paz general, justa y duradera en Ucrania” (24/02/2023). Una amplia mayoría de países se adhirió a favor de la resolución, 141 votos; en contra 7 y abstenciones 32 votos. El régimen de Cuba estuvo entre las abstenciones en violación de su propio compromiso constitucional de defender la soberanía e integridad territorial de los Estados y se ha convertido en un burdo satélite de Putin.
Óscar Biscet