El amor por los libros y la poesía: reflexión sobre la lectura que transforma
En la juventud te busqué y, aunque el tiempo nos separó, volví a abrirte y hallé tu brisa y tu rima latiendo en mi existir

Desde la infancia hasta la adultez, la lectura se convierte en un lazo que nos acompaña y nos transforma con cada página.
¡Libro querido! Eres libre ensueño del pensamiento que habita en páginas aladas, conjunción de sentidos que resuenan como suaves campanadas. Las ideas escritas dan vida al sentir del lector, sutil flama que con fulgor invita a leerte. Amasijo de vuelo ferviente que nos llama a seguir tu trayectoria y las historias que proclamas. ¡Sublimado estalla el pensamiento! Las palabras se desbordan con alegría, enlazando frases sutiles con retórica poesía.
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Mayra Pacheco Pazmiño
El poder transformador de la lectura
¡Oh libro, fiel amigo! En las horas de mutismo eres remanso de paz, consuelo y sinfonía luminosa. Eres asombro y quimera, incógnita que se revela al abrir tus páginas. ¡Quién diría que, aunque pequeño, tu volumen impacta hasta la eternidad! En el camino, letras hilvanadas embrujan los sentidos y nos hacen vibrar con emociones.
Amalgama de nociones que se hermanan en el alma del lector y lo invitan a comprender con amor. ¡Oh poesía! Amiga inseparable que llena mis anhelos; nube rosada en el azul del cielo, aurora mágica que cubre mis desvelos. ¡Prosa amada! Te escribo como mujer enamorada y te comparto por ser siempre esperada. ¡Cuánto aprendí de ti, libro amado! Desde niña me fascinaste con las letras y el abecedario entero. Siempre fuiste mi amigo predilecto. En la juventud te busqué y, aunque el tiempo nos separó, volví a abrirte y hallé tu brisa y tu rima latiendo en mi existir.
¡No te vayas nunca de mí, poesía! Tu alma vibra junto a la mía.
Y tú, libro anhelado, jamás quedarás en el pasado. ¡Eres el libro abierto de mis ansias, mi mejor fragancia!
Myrna Jurado de Cobo