Cuando estoy solo...
Claro está que dialogar, conversar y expresar es una comunicación natural y humana… pero cuando estoy solo, no me siento solo
En mi adolescencia conviví con la presencia divina por medio de retiros espirituales con silencios casi totales.
Eran cerca de tres días, ¿incomunicado? No. Percibía a aquella poderosa presencia en la soledad de una habitación.
Mientras debía vivir y sobrevivir solo, aprendí a entender que el silencio es un medio de comunicación que nos permite comprendernos y comprender a los demás.
Cuando pasamos al diálogo nos volvemos más sensibles pues intentamos evitar agraviar y lastimar.
Durante algún tiempo me permití llevar una solariega vida, que alternaba compartiendo con familiares y amistades.
Puedo dar testimonio, sin embargo, de que guardar silencio es mejor que hablar por hablar, pero sobre todo es sinónimo de comunicación próxima con nuestro Padre celestial.
Claro está que dialogar, conversar y expresar es una comunicación natural y humana… pero cuando estoy solo, no me siento solo… solo con Dios.
Eduardo Jiménez Macías