SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El único anticorreísta es quien resiste al autoritarismo

Criticar al poder no convierte a nadie en correísta. El verdadero anticorreísmo es una defensa coherente de la democracia frente al autoritarismo

El expresidente y líder de la Revolución Ciudadana en una foto de archivo.

El expresidente y líder de la Revolución Ciudadana en una foto de archivo.CORTESÍA

Creado:

Actualizado:

El auténtico anticorreísmo es una actitud de resistencia al autoritarismo cleptocrático que se practicó durante el gobierno de Rafael Correa. Un verdadero anticorreísta es, más que alguien que aborrece la personalidad y el liderazgo del caudillo prófugo, alguien que cree en la democracia y que, por principios culturales, se rebela ante el autoritarismo y la corrupción que inevitablemente brotan de esa conducta. Por eso, no hay nada menos anticorreísta -y más correísta- que resistirse al autócrata dependiendo de su tendencia ideológica.

La estigmatización como herramienta política

Desde hace más de un año, o quizá incluso más, existe la intención de estigmatizar como correísta a quien critica y se opone al totalitarismo cleptocrático que reina actualmente. El periodista o el ciudadano es inmediatamente señalado como correísta si cuestiona o critica a un gobierno que se roba la justicia, que tiene una Fiscalía obsecuente que hace exclusivamente lo que le ordenan o que es dueño de una Superintendencia de Compañías que no hace sino lo que dictan desde una oscura oficina dependiente del palacio presidencial. Para esta gente, no importa que esa persona a la que ahora se señala con el dedo como pagada por Correa tenga los antecedentes más contundentes de anticorreísmo y que se haya jugado la vida por resistirse a las ignominias del correísmo. Esa cobarde estigmatización en contra de quien se opone al autoritarismo no solo sale de las cuentas de redes sociales y de los medios que maneja y financia el autócrata de turno, sino que ha logrado colarse entre algunos segmentos de la sociedad y de la opinión pública.

Cuando disentir se convierte en sospecha

Para estos operadores, o para quienes ahora ven correísmo en cada crítica al autoritarismo, no importa que esa persona se haya jugado la vida en contra del correísmo. Si critica la autocracia del momento, asumen que es únicamente porque hay dinero de por medio. No entienden, quizá porque cada ladrón juzga por su condición, que aún haya personas que se resistan a quienes quieren acumular absolutamente todo el poder del Estado.

El anticorreísta es, básicamente, un enemigo de las dictaduras, y no le importa que estas sean de eso que llaman derecha o izquierda. Y, sobre todo, no cree que el fin justifique los medios, aunque ese fin se disfrace de lucha contra el crimen. Quienes ahora acusan de correístas a quienes no quieren un reinado como el del correísmo no son sino farsantes.

tracking