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Diario Expreso Ecuador

835 días de excepción y el crimen sigue creciendo

Indagar redes internas de corrupción, complicidad o captura institucional suele implicar más costos políticos y burocráticos que beneficios inmediatos

El presidente Daniel Noboa ha decretado varias veces estado de excepción.

El presidente Daniel Noboa ha decretado varias veces estado de excepción.Archivo Expreso

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Ecuador acumula más de 835 días consecutivos bajo estados de excepción, además de una profunda militarización de la lucha contra el crimen organizado desde 2024, tras la declaratoria de conflicto interno armado. Aun así, 2025 cerró con la tasa de homicidios más alta de su historia: 50,9 por cada 100.000 habitantes.

Pese a que indicadores como el incremento de decomisos, el número de criminales extraditados y la cantidad de operativos contra el crimen organizado son de alto interés estatal, no solo para Ecuador, sino también para el Pentágono, que ha destinado recursos a instituciones competentes, persiste una sensación de insuficiencia. La ola de inseguridad continúa y el narcotráfico sigue adaptándose, encontrando nuevas rutas para llegar a sus mercados.

El reacomodo del crimen organizado

El último toque de queda aplicado en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo dejó dudas sobre sus resultados. En esas provincias se registraron 215 muertes violentas, apenas 57 menos que en el periodo previo a la medida. Si bien cerca del 70 % de los homicidios ocurrían históricamente en horarios coincidentes con el toque de queda, estas cifras sugieren que el crimen organizado no desapareció, sino que reacomodó sus operaciones: trasladó parte de la violencia al día, ajustó sus horarios ‘laborales’ y volvió a demostrar su capacidad de adaptación frente a las políticas estatales.

Chris Dalby, analista de seguridad y director de World of Crime, planteó una visión políticamente incómoda, pero genuina, durante su conversatorio sobre el CJNG, al referirse a las políticas estatales aplicadas al crimen organizado. Su argumento apunta a una limitación estructural: los Estados, así como sus instituciones de seguridad e inteligencia, fueron diseñados principalmente para detectar amenazas externas, no para investigarse a sí mismos.

Corrupción y costos políticos invisibles

Indagar redes internas de corrupción, complicidad o captura institucional suele implicar más costos políticos y burocráticos que beneficios inmediatos. Revelar ciertos nombres de interés puede desencadenar un efecto dominó capaz de derrumbar equilibrios de poder, como un castillo de naipes.

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