Desastre Natural
Tres minutos para correr: la alerta que llegó de boca en boca antes de la riada en Nepal
Testimonios desgarradores revelan las fallas del sistema de prevención ante una catástrofe que sepulta pueblos y deja 5.000 desaparecidos

Los supervivientes de las inundaciones regresan a sus hogares tras una crecida repentina en la aldea de Devighat, distrito de Nuwakot, Nepal, el 27 de agosto de 2026.
Lo que debes saber
- Aviso heroico: Un contable escolar corrió por el mercado alertando a la población tres minutos antes del impacto.
- Estructura destruida: La escuela Tribhuvan Trishuli y su terreno terminaron convertidos en el cauce del río.
- Falla tecnológica: Las estaciones hidrológicas automáticas quedaron ciegas al ser destruidas por la crecida.
Una semana después de que una riada arrasara parte del centro de Nepal, Libes Raj Shakya recuerda que la advertencia llegó a gritos de un empleado de una escuela que recorría el mercado avisando de que el agua se acercaba.
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"Tuvimos solo tres minutos para escapar", relata Shakya a EFE al reconstruir la mañana del 26 de agosto, cuando una enorme masa de agua, barro y escombros descendió por el sistema de los ríos Bhote Koshi y Trishuli y arrasó a su paso viviendas, carreteras y puentes.
Shakya estaba todavía en casa cuando, según su relato, Sazal Shrestha, contable de una escuela de la zona y a quien describe "como un hermano", recibió una llamada desde Dhunche, en el distrito de Rasuwa, advirtiéndole de que una gran crecida avanzaba río abajo.
Primero alertó a la escuela y después salió a correr por el mercado.
"Corría por todo el mercado gritando con todas sus fuerzas para que todos corrieran y se salvaran", recuerda Shakya.
Fallas en el sistema de prevención
- Estaciones a ciegas: Sensores automáticos dejaron de emitir señal antes de marcar los niveles de peligro real.
- Alertas no recibidas: Pobladores afirman que los SMS masivos no llegaron a tiempo a las zonas críticas.
- Aislamiento comunitario: Pérdida total de conexiones viales, puentes y servicios tras el avance del barro.
Catorce minutos en la escuela, tres en el mercado
El relato coincide en varios puntos con la reconstrucción de la evacuación de la Tribhuvan Trishuli Secondary School, en Bidur, donde el contable irrumpió gritando que se acercaba la inundación después de recibir una llamada de un familiar desde Rasuwa.
El director del centro, Rajendra Dawadi, contó que más de 900 alumnos y 16 trabajadores se encontraban entonces en la escuela y que tuvieron unos 14 minutos para evacuarlos antes de que la riada alcanzara el lugar. El colegio ya no existe y el terreno donde se levantaba forma ahora parte del cauce del río.
Para Shakya, que se encontraba en otro punto de la zona afectada, el margen fue mucho menor.

Devighat (Nepal), uno de los pueblos afectados por la avalancha de agua y rocas.
"Cuando estábamos cerrando las tiendas e intentando salir, el agua ya venía detrás de nosotros. Seguimos corriendo para salvar nuestras vidas mientras la inundación nos perseguía", recuerda.
Su familia consiguió escapar, pero la riada se llevó todo.
"Milagrosamente, todos los miembros de nuestra familia sobrevivieron. Tenemos suerte simplemente de estar vivos", afirma.
Casi 680.000 mensajes de alerta
Su relato introduce, sin embargo, una diferencia entre el funcionamiento del sistema oficial de alerta y la forma en la que al menos algunos vecinos aseguran haber sabido que tenían que huir.
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El informe técnico de la División de Pronóstico de Inundaciones establece que hacia las 9.00 las autoridades supieron que una gran riada había entrado en el Bhote Koshi desde el Tíbet, después de que las estaciones automáticas situadas aguas arriba dejaran de transmitir sin haber alcanzado previamente sus niveles de peligro.
A las 9.15 comenzaron a difundirse advertencias a las comunidades situadas río abajo y, desde las 9.16, las telefónicas nepalíes Nepal Telecom y Ncell enviaron un total de 679.295 mensajes de alerta a residentes de zonas vulnerables de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Chitwan.
Impacto del desastre en Bidur
- Borrados del mapa: Colegios, viviendas y puentes colapsaron ante el paso de agua, barro y escombros.
- Pérdida de infraestructura: Tramo vial y redes de transporte quedaron completamente destruidos por la riada.
- Crisis humanitaria: Miles de damnificados buscan a sus familiares sin acceso a servicios básicos.
Shakya asegura que en su vecindario no habían recibido ninguno de esos avisos antes de escuchar los gritos del contable.
"Todas las noticias decían que la gente había sido informada 30 minutos antes y que el jefe comunal había ido de puerta en puerta avisando a todo el mundo", afirma. "Pero en nuestro barrio nadie había recibido ninguna advertencia oficial. Nosotros lo supimos únicamente por Sazal dai", dice usando la expresión "dai" para referirse a "el hermano mayor".
Salvó a su padre, volvió por su madre
La misma advertencia que permitió escapar a Shakya tuvo un desenlace distinto para la familia del hombre que había dado la alarma.
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Según Shakya, después de avisar a la escuela y recorrer el mercado, Shrestha regresó a su casa, donde su padre no podía caminar, lo subió a una motocicleta y consiguió llevarlo hasta una zona elevada.
Después volvió por su madre. Para entonces, la riada se la había llevado.
El director de la escuela ha confirmado que el contable consiguió poner a salvo a su padre y regresó después para buscar a su madre, pero encontró que la vivienda había sido arrasada y ella permanecía desaparecida.
"Salvó a madres, estudiantes y residentes", dice Shakya sobre su amigo. "Pero no pudo salvar a su propia madre", lamenta.

El colapso glacial liberó una fuerza equivalente a un sismo de magnitud 5,2 registrado por USGS.
La velocidad con la que se desencadenó la catástrofe dejó además parcialmente ciego al propio sistema diseñado para anticiparla. Las estaciones hidrológicas de la parte alta del río dejaron de transmitir al ser alcanzadas por la crecida cuando sus últimas mediciones todavía estaban por debajo de los niveles establecidos para activar las alertas.
Una semana después, Nepal contabiliza más de mil muertos y unos cinco mil desaparecidos, según el primer informe de situación de la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres.
Shakya puede enumerar lo que perdió en aquellos minutos, lo que conserva es quiénes echaron a correr cuando llegó el agua.
"Todos sobrevivimos", dice y repite, "tenemos suerte de estar vivos".