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Diario Expreso Ecuador

Alerta migratoria

La industria azucarera dominicana mejora con el duro trabajo de los jornaleros haitianos

"Pura esclavitud": Mientras el sector supera la sequía del pasado, miles de trabajadores cañeros denuncian jornadas de 12 horas sin seguro médico ni derechos

Fotografía del 3 de junio de 2026 de haitianos trabajando en una plantación de caña de azúcar en El Seibo (República Dominicana).

Fotografía del 3 de junio de 2026 de haitianos trabajando en una plantación de caña de azúcar en El Seibo (República Dominicana).EFE

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Lo que debes saber

  • Repunte económico: Inazucar proyecta 582,563 toneladas métricas para la zafra actual, un 11.8% más que la molienda anterior.
  • Abuso laboral: Braceros trabajan 12 horas diarias a 35 grados por unos 17 dólares, careciendo de seguros o vacaciones.
  • Presión migratoria: El temor a ser deportados marca la rutina cañera, tras repatriarse a 379,553 haitianos en 2025.

La producción de azúcar de República Dominicana se recupera gradualmente tras una de las mayores contracciones de los últimos años, la ocurrida en la cosecha de 2022-2023 en la que cayó el 22 %, pero el repunte previsto de cerca del 12 % para la última temporada, contrasta con el persistente deterioro de las condiciones laborales de muchos trabajadores cañeros, en su mayoría haitianos.

Bajo un sol abrasador y entre interminables extensiones de caña de azúcar en la provincia El Seibo, en el este de la República Dominicana, Jean Ruben empuña con destreza un afilado machete. Cada movimiento parece ensayado durante años: corta las largas varas, las agrupa y las arroja unos metros más allá para formar montones que luego deberá cargar.

La rutina se repite una y otra vez, durante doce horas al día. "Nos pagan 1.000 pesos (unos 17 dólares) por cuatro toneladas cortadas y subidas (a un carretón). Si uno las pica y no las levanta, no tiene nada", cuenta a EFE este haitiano de 45 años, 27 de los cuales ha vivido en República Dominicana.

Tras cortar la caña, Jean Ruben debe apilarla y cargarla a un viejo carretón que más tarde será arrastrado por un tractor hasta el ingenio azucarero, donde se pesará la producción de la jornada.

Datos clave de la recuperación azucarera

  • Zafra histórica: Caída del 22% en la temporada 2022-2023 debido a severas limitaciones y sequías.
  • Evolución reciente: Alza sostenida desde las 494,810 toneladas en 2023 hasta superar las 520,000 luego.
  • Meta actual: Estimación oficial fija el objetivo en 582,563 toneladas métricas de azúcar para este ciclo.

La escena se reproduce diariamente en los cañaverales dominicanos.

Miles de braceros, en su mayoría haitianos, sostienen con su trabajo una industria que comienza a recuperarse tras una disminución de un 22 % registrada en la zafra de la temporada 2022-2023, cuando produjeron 487.332 toneladas métricas frente a las 625.391 del periodo 2021-2022, debido sobre todo a limitaciones en los procesos productivos y la sequía.

Pero esta industria totalizó 520.831 toneladas métricas en la última temporada 2024-2025, registrando un incremento de 5% respecto a las 494.810 toneladas en la 2023-2024; y para la actual zafra (2025-2026) proyecta una producción de 582.563 toneladas métricas de azúcar, un incremento del 11,8 % respecto a lo obtenido en la molienda anterior, de acuerdo con las estimaciones oficiales del Instituto Azucarero Dominicano (INAZUCAR).

Un trabajador haitiano cargando caña de azúcar en una plantación en El Seibo (República Dominicana).

Un trabajador haitiano cargando caña de azúcar en una plantación en El Seibo (República Dominicana).EFE

La otra cara de la recuperación

Mientras la industria azucarera muestra señales de recuperación, trabajadores y activistas denuncian que las condiciones laborales apenas han cambiado.

"Las condiciones de trabajo hoy día de los trabajadores cañeros son de pura esclavitud", afirma en declaraciones a EFE Miguel Ángel Gullón Pérez, sacerdote español que reside desde hace más de dos décadas en una comunidad cañera de El Seibo.

Según denuncia, los trabajadores que conoce carecen de seguro médico, prestaciones laborales, vacaciones y otros derechos básicos.

La jornada comienza a las seis de la mañana y concluye a las seis de la tarde, explica Jean Ruben mientras observa la inmensidad de los campos, donde las plantaciones parecen fundirse con el horizonte.

A pocos metros trabaja Michel, un haitiano de 20 años cuyo rostro aparenta más edad de la que indica su documento. El joven atribuye ese desgaste al rigor del trabajo y al calor sofocante que domina la región.

"Esto es un infierno. El calor es tan fuerte que uno no lo puede aguantar", dice mientras la temperatura ronda los 35 grados y apenas corre el viento.

Haitianos trabajando en una plantación de caña de azúcar en El Seibo (República Dominicana).

Haitianos trabajando en una plantación de caña de azúcar en El Seibo (República Dominicana).EFE

Masivas redadas provocan terror

Las dificultades laborales se combinan con la incertidumbre migratoria. Gullón Pérez sostiene que muchos trabajadores viven con el temor constante de ser detenidos durante los operativos de control migratorio.

"El síndrome de Estocolmo está muy presente en los bateyes y en los braceros", asegura el religioso. A su juicio, numerosos trabajadores perciben cierta protección dentro de las comunidades vinculadas a los ingenios porque allí, afirma, las redadas migratorias son menos frecuentes.

Jean Ruben comparte esa preocupación. "Nosotros estamos ahí escondidos, porque los de Migración están todo el día por aquí, andando por la carretera para llevarse a la gente. Estamos viviendo un momento difícil aquí en República Dominicana", relata.

Realidad y carencias de los braceros en El Seibo

  • Jornadas extenuantes: Labores agrícolas que inician a las 6:00 de la mañana y concluyen a las 6:00 de la tarde.
  • Falta de derechos: Ausencia total de seguro médico, prestaciones sociales, vacaciones pagadas y contratos formales.
  • Entorno hostil: Temperaturas extremas de hasta 35 grados que aceleran el desgaste físico de jóvenes cortadores.

Solo el año pasado, República Dominicana deportó a 379.553 ciudadanos haitianos en 2025, lo que representó un incremento del 37,4%, en medio de denuncias de violaciones a derechos humanos y redadas masivas.

Esta situación se produce después de que, a principios de octubre de 2024, el Gobierno anunció el objetivo de repatriar hasta 10.000 indocumentados por semana para reducir el exceso de población migrante que se percibe en las comunidades dominicanas, una medida que afecta especialmente a los haitianos.

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